"Pensamientos"
Dra. Madeleine Monteloup Parker, Bióloga-Botánica-Zoóloga (Yolanda)
Madeleine siguió unos pasos dejando tras de sí a Paul y al resto del grupo y se alejó de ellos bastante airada. Vió a Catherine cerca del marcador junto a Lebau. No le conocía lo suficiente pero al igual que con Holmes le despertaba cierta desconfianza. Observó a Catherine unos instantes y pensó lo duro que debía ser para ella todo. Cuando regresasen hablaría con ella, tenía que haber alguna solución auqnue tuvieran que hacer trampa. Debía reconocer que Paul tenía algo de razón, la clave estaba en la pirámide. Seguro que algo podrían hacer. Podrían regresar a hurtadillas, o con algún pretexto. Madeleien tenía claro que algo habría que hacer y estaba dispuesta a mentir si fuera necesario. Quizás si investigara a fondo algunas de las plantas que aparecían en las piedras, encontrara alguna que sirviera a los propósitos de los militares. Alguna planta para su guerra bacteriológica, o algo por el estilo. No estaba aún segura, pero si tenía que improvisar algo para ayudar a que no cerrasen el proyecto, lo haría sin ningún remordimiento de conciencia.
Con pensamientos mucho más animosos, Madeleine repiró hondo a pesar de que en cada respiración le dolían todos los músculos. Se acercó a Catherine y a Lebau. Al ver que estaban distraidos hablando Madeleine se alejó un poco de ellos y giró la cabeza para ver donde estaban los demás Ana, Dara y Paul se dirigían hacia ella. Paul la miraba seriamente y Madeleine respondió a su mirada con otra también seria y llena de ira. Giró la cabeza de la forma en que solía hacerlo y con marcado desdén espero a que llegaran hasta ella.
"Viejos amigos"
Doctor Henry Garland, ingeniero mecánico, Hugo
Chip se encontraba mirando a través de la ventana, el autobús avanzaba a gran velocidad por una de las múltiples autopistas americanas. Desde que había salido del proyecto había realizado el mismo viaje tres veces, ver a su madre le reconfortaba, poder ver como seguía tan fuerte y siempre pensando en avanzar y seguir adelante. Era toda una inspiración.
Desde que Chip se había marchado no podía quitarse de la cabeza lo que había visto, vale que no era una gran cosa, no eran las grandes maravillas del espacio, pero que diablos, había estado en dos planes alienígenas, había tenido contacto con una raza que deseaba la destrucción de la humanidad, visto aparatos que ni en las mejores novelas de ciencia ficción... bueno, puede que en las mejores novelas si, pero no en todas. Había descubierto lo que había detrás del velo que en general tiene la humanidad ante los ojos y lo que vió le superó, de nuevo tenía el velo aunque esta vez como decisión propia. Su primera misión fue un desastre, murió gente, compañeros y él no estuvo muy lejos de ello, demasiadas emociones para su primera misión.
El tiempo pasaba y Chip intentaba rehacer su vida, a la NASA no podía volver, ni quería, así que había buscado trabajo en el sector privado, con su curriculum no fue difícil y se encontraba trabajando para una empresa privada en el sector de desarrollo, buscando nuevos sistemas mecánicos para el desplazamiento aéreo. Chip sonreía cuando oía las propuestas pensaba en las maravillas que vió y sonreía pensando lo ignorantes que eran todos. Era en esos momentos cuando deseaba ser ignorante y se daba cuenta de lo real que era la frase de: La ignorancia da la felicidad. Pero las cosas no eran así.
Había probado el caramelo, pero lo escupió por que era un sabor nuevo y demasiado tarde se daba cuenta que el caramelo le gustaba.
"Arenas movedizas, Parte II"

Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)
Dr. James Lebau, Diplomático economista (Hugo)
"Catherine, si nos vamos ahora sentenciaremos el segundo comando."
La Capitán había estado meneando la cabeza mentalmente. El gesto quizá se exteriorizara en acción al escuchar las últimas palabras de Lebau. Quería estar enojada con él, sentirse ofendida serviría pero, extrañamente o con justa causa, ni siquiera tenía ganas de dedicar energías a esos sentimientos. "Yo opino exactamente lo contrario," replicó en voz baja, pero perfectamente audible para su compañero. "Me da pena reforzar su opinión de los militares, pero no voy a dejar de pensar que permitir que nos quedemos aquí en estas circunstancias sería un acto de irresponsabilidad suprema." Se volvió, mirando hacia el campamento, al área donde los doctores estarían recogiendo sus equipos, aunque no pudiera verlos. "A usted no lo conozco lo suficiente como para emitir juicio. Pero esos cuatro que están allí no son prescindibles."
'Eso es para el resto de nosotros,' terminó el pensamiento para sí, acariciando su insignia de oficial con la punta de los dedos. La superficie metálica se sentía incómodamente áspera... pero estaba segura de que el problema podría solucionarse con crema humectante. O tan sólo un buen baño. O noticias de Jonathan. Inconscientemente se acercó hacia el diplomático, sintiendo que el bloqueo físico hacia el Stargate no podía mantenerse indefinidamente. "James, ni siquiera sabemos si vamos a poder salir de este planeta. Pero no vamos a... pedirle a *mamá* que medie en una diferencia de opiniones. Las cosas no funcionan así. Éste es el momento de que decida si va a colaborar con el *Plan B*, o *qué*."
James miró a Ford, eso era una de las cosas que más odiaba y una de las cosas que más odiaba de Holmes. El tener que actuar a ciegas, sin saber que es lo que iba a ocurrir ¿plan B? vaya, ahora resultaba que había un plan B. Comenzaba ha estar cansado de todo este mamoneo de Holmes y el senado.
"Bueno, capitán, todo dependerá de en que consista ese Plan B. Por que lo que es yo, no tengo ni la más remota idea. Si se trata de irse de rositas del planeta no cuente conmigo en lo más mínimo, si se trata de intentar salvar el comando y dar una patada en los huevos al senado, soy su hombre. Sólo le pido una cosa, si quiere mi colaboración, no quiero más encubrimientos, por favor, eso déjesolo a Holmes, lo lleva en la sangre. Digame de que se trata ese tal *Plan B*".
"No sé por qué se pone así, y mucho menos qué tiene que ver Holmes. ¿Acaso cree que yo sabía que nos iba a pasar esto con anterioridad?" Catherine reaccionó al tono de Lebau, aunque aún estaba lejos de hacerlo como sucedería en circunstancias más *normales*. Levantó la mano para impedirle responder. "Dejémoslo ahí. Y no, no se trata de nada con el Senado, excepto no darles mucho tiempo. No me dedico a urdir, James, soy ejecutiva. Venga, vamos."
La Capitán comenzó a caminar de nuevo, impaciente, pero no tan rápido como para que el diplomático sintiera la necesidad de rebelarse una vez más. "El Plan B es no dar esta misión por terminada. No podemos quedarnos, pero en menos de una hora puedo estar de regreso, con menos personal y el equipo que hace falta para registrar las imágenes que necesita Paul. Suena fácil, pero es posible que haya que convencer a mis superiores y asegurarnos que los suyos no se enteren hasta que sea demasiado tarde." Le dirigió una mirada de soslayo. "También tengo planes C y D, dependiendo de la MALP, y del Stargate. ¿Se va a enojar porque todavía no se los dije?"
"No serviría de nada enfadarse. Mejor dejar las disputas para cuando volvamos a la tierra *definitivamente*, cosa que espero ocurra de aquí mucho." James seguía el paso de la capitán dirigiéndose hacia el Stargate, su cabeza seguía pensando a toda velocidad. "Bien, necesita tiempo, yo le puedo dar tiempo, el necesario para que reuna a la gente y vuelvan al planeta. Dígame cuanto necesita, los peces gordos de arriba ya estarán quietos, me encargué de eso mientras ustedes estaban desaparecidos. Es probable que un par de días no digan nada. En cuanto al *mandamás* de la base creo que el mayor problema no va a ser el hecho de lo que quiera o no hacer, sino de lo que la burocracia o las reglas le permitan."
James miró a Ford, como caminaba decidida hacia el Stargate, se dió cuenta como ponerse en su camino y enfrentarse a ella era como querer enfrentarse a un poderoso elemento de la naturaleza, crees entenderlo poder preveerlo, pero imposible de controlar.
"Digame que necesita, yo hablaré con la coronel Riker, la convenceré como sea para que NOS permita partir de nuevo con un grupo más reducido y con el equipo necesario. Total mi cabeza ya está sentenciada, como dice el refrán: *De perdidos al rio*." James hizó un gran incapié en la palabra *nos*, dejando claro que él iría con la misión cuando partieran de nuevo.
Por fin llegaron a los pies del marcador del Stargate, donde no hacía mucho James había tenido que sujetarse por culpa del temblor de tierra. Este se giró hacia la capitán y la miró fijamente a los ojos y dijo: "¿Y bien? ¿Hay trato?"
Catherine se encogió mentalmente de hombros. "Dos días suenan bien. Aunque depende de lo que diga Paul, seguramente unas horas serían más que suficientes..." Se sacudió la vacilación, venció la tentación de marcar cualquier dirección en el DHD, y encontró los ojos del diplomático antes de estrechar su mano con suave firmeza. "Hay trato."