"Viejos amigos"
Doctor Henry Garland, ingeniero mecánico, Hugo
Chip se encontraba mirando a través de la ventana, el autobús avanzaba a gran velocidad por una de las múltiples autopistas americanas. Desde que había salido del proyecto había realizado el mismo viaje tres veces, ver a su madre le reconfortaba, poder ver como seguía tan fuerte y siempre pensando en avanzar y seguir adelante. Era toda una inspiración.
Desde que Chip se había marchado no podía quitarse de la cabeza lo que había visto, vale que no era una gran cosa, no eran las grandes maravillas del espacio, pero que diablos, había estado en dos planes alienígenas, había tenido contacto con una raza que deseaba la destrucción de la humanidad, visto aparatos que ni en las mejores novelas de ciencia ficción... bueno, puede que en las mejores novelas si, pero no en todas. Había descubierto lo que había detrás del velo que en general tiene la humanidad ante los ojos y lo que vió le superó, de nuevo tenía el velo aunque esta vez como decisión propia. Su primera misión fue un desastre, murió gente, compañeros y él no estuvo muy lejos de ello, demasiadas emociones para su primera misión.
El tiempo pasaba y Chip intentaba rehacer su vida, a la NASA no podía volver, ni quería, así que había buscado trabajo en el sector privado, con su curriculum no fue difícil y se encontraba trabajando para una empresa privada en el sector de desarrollo, buscando nuevos sistemas mecánicos para el desplazamiento aéreo. Chip sonreía cuando oía las propuestas pensaba en las maravillas que vió y sonreía pensando lo ignorantes que eran todos. Era en esos momentos cuando deseaba ser ignorante y se daba cuenta de lo real que era la frase de: La ignorancia da la felicidad. Pero las cosas no eran así.
Había probado el caramelo, pero lo escupió por que era un sabor nuevo y demasiado tarde se daba cuenta que el caramelo le gustaba.