"Íntimas impresiones"

Dra. Madeleine Monteloup, Bióloga (Yolanda)
Dr. Paul Mallory, Profesor de Historia (Pablo)
Aferrado a su equipo Paul observaba las idas y venidas de los marines de un lado para otro buscando terminar con la tarea cuanto antes o al menos intentando parecer ocupados, pensó levantando una ceja y esbozan- do una sonrisa siempre pertrechado tras sus gafas de sol.
Sabía que Madeleine estaba allí, así que no dudó ni por un instante en hacerla partícipe de su malestar. En las últimas horas había estado más cerca de ella que de nadie. Así que nadie mejor que ella para poder expresarse con sinceridad.
- Es frustrante que nos vayamos así - le dijo sin orientar la mirada hacia ella pero asegurando un tono de voz lo suficientemente audible para la doctora.
Madeleine miró a Paul aunque este no la miraba, claramente había oído lo que había dicho. Pero estaba irritada, ¿se les estaba olvidando a todos que había un herido?. Era demasiado, y respondiendo a Paul en el mismo tono de voz le respondió:
- Claro que es frustrante... pero no hay que olvidar que hay un herido grave, y quizás si seguimos aquí puedan empeorar las cosas, incluso puede peligrar nuestro regreso por el Stargate. Si un terremoto acaba sepultándolo, ¿Cómo vamos a regresar sino?. En estos momentos siento decirlo Paul, pero estoy con Catherine -.
Madeleine miró tristemente a su entorno. Estaba realmente cansada de aquel calor y aquel desierto deseaba poder disfrutar de una ducha fresca y poder terminar de relajarse y descansar. Estaba realmente algo dolorida y hastiada de tanto calor. Una vez que terminó su seria argumentación miró a Paul arrepintiéndose un poco de usar un tono tan duro a su voz y desde luego no quería herirle.
Paul no acertó a comprender por qué Madeleine se posicionaba de aquella manera. Seguramente era ya un secreto a voces la misión de Holmes en aquel lugar. Frunció el ceño mirándola. - Mira, yo lamento también lo ocurrido con Holmes, pero si había un momento ideal para ganar tiempo y poder sacar algo en claro, ese momento era éste. Créeme Madeleine, estamos cerca, sé que estamos cerca de algo y lo vamos a abandonar justo cuando lo tenemos al alcance de la mano. Todo por... -
Paul hizo una pausa apartando de nuevo la mirada de los ojos de Madeleine. - ...por Holmes. La verdad no sé qué pensar... me siento como si me hubieran estado engañando todo el tiempo con este asunto. Por mi parte, sólo espero salir de aquí cuanto antes y desaparecer de Guam - Su voz sonaba rozando la línea que separa la indignación del enojo.
- ¿Te sientes engañado Paul?. Tú has decidido como todos los demás participar de este proyecto con todo lo que conlleva, por supuesto que hemos sido engañados en cierta medida, pero era un riesgo que todos sabíamos correríamos al trabajar para los militares. Y ahora el asunto nos ha dado una tregua. Con Holmes fuera del camino quizás se pueda hacer algo, o quizás no, ¿aún no te has dado cuenta de que ese tal Lebau también estaba con Holmes? No crees que aunque Holmes este fuera de juego, Lebau, no tomará las riendas?. Me temo Paul que ambos son el mismo perro y llevan por supuesto el mismo collar. Confiemos en que con las muestras que tenemos y la información que hemos obtenido podamos solucionar algo nuestra situación. Y decididamente, nunca pensé que tirarías la toalla tan pronto y a la primera de cambio pensarás abandonar Guam... sinceramente te creía más fuerte-. Madeleine se ladeó un poco enfada y algo molesta con Paul, esa actitud no la entendía en él.
Paul esbozó una nueva sonrisa. Albergaba una cierta sensación de ingenuidad proveniente de Madeleine que le divertía. - He tirado la toalla cuando he visto que la persona que más ha creído en este proyecto desde el principio me ha dicho que no volveremos a la pirámide aunque lo que estemos buscando se encuentre en ella y por millones de argumentos que se le pusieran sobre la mesa. - Paul tomó aire. - Holmes, Lebau... todo ellos me dan igual porque te aseguro que de aquí podríamos haber salido con algo tangible entre las manos, pero los ojos de Catherine son lo que me han hecho tirar la toalla. Para ella ya no hay proyecto en el que creer. - Paul estiró las palmas de las manos hacia los laterales. - Y me importan un bledo los motivos.-
Acto seguido reaccionó rectificando lo dicho justo antes. - Mejor dicho, si me importan porque lo que me fastidia es que todo se vaya a perder por Holmes. Todo lo que esta pirámide podría habernos revelado, - la palma de su mano derecha se orientaba en la dirección en la que supuestamente se hallaba la pirámide. - todo se va a la mierda. Me he dejado los ojos ahí dentro traduciendo jeroglíficos y buscando salidas... ...y todo ¿para qué?. Para nada. No importa lo que haya ahí dentro, eso es lo que me duele. Que no tiene ningún valor. Hemos perdido el tiempo si ante este tipo de contingencias nos volvemos atrás. - La voz de Paul terminó sonando todo lo más dura que su pensamiento le permitió mientras recordaba la sonrisa cínica de Holmes-.
- Paul, no entiendo cómo puedes decir algo así. Estoy segura de que Catherine no va a tirar la toalla, sólo está algo triste y apesadumbrada por Holmes... por cosas que no te conciernen para nada. Estoy segura de que tu trabajo tampoco ha sido en balde y que hallaremos una solución a este problema con o sin Holmes. Y además... deberías preocuparte un poco más por los miembros de este equipo, Holmes nos guste o no forma parte de él, y debemos preocuparnos igualmente por él. Desde luego, mucho hablar del equipo, mucho hablar del equipo... pero realmente ninguno tenéis un espíritu que este a esa altura. Es triste, pero si el equipo está formado por gente como tú prefiero regresar de una vez y abandonar este grupo. Estoy segura de que sin vosotros seguramente se pueda hallar algo que merezca la pena para este proyecto-.
Madeleine dijo estas palabras mirando directamente a los ojos de Paul con toda la dureza y determinación de la que era capaz. Estaba harta de lloriqueos. Había que seguir adelante a como diera lugar y eso estaba dispuesta a hacer. Cogió su mochila y se apartó bruscamente de Paul, hasta situarse a cierta distancia de él.
Éste se quedó mirando por un momento a Madeleine alejarse. "Tú sueñas si piensas que esto va a seguir adelante por los cauces normales." Pensaba mientras la veía avanzar de espaldas a él. En aquel momento, tras enarcar una ceja pausando sus pensamientos, a Paul le pareció que Madeleine además de un fuerte carácter tenía también un estupendo trasero como así había notado en Guam la "primera" vez que la vio. Pero la visión duró el instante que tardaron Ana y Dara en salir de sus tiendas, momento en el que Paul comenzó en silencio y despacio la marcha tras los pasos de Madeleine.