"Llamando a casa"

Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)
Subteniente Andrew McBride-Smith, Inteligencia Militar y Comunicaciones (David M.)
Teniente Coronel Rain Harlan, Comando (PNJ-Blanca)
Coronel Jeanne Riker, Estado Mayor (PNJ-Marta)
No sabía bien cómo había logrado alcanzar al grupo de marines, y superarlos lo suficiente como para detenerse frente al DHD. Ford se giró hacia atrás, tan sólo para ver a Lebau aún a su lado y a DeLorence pocos pasos detrás de ambos. La camilla que transportaba a Jonathan un poco más atrás. Volvió a mirar el artefacto alienígena y comenzó a marcar la secuencia que lo llevaría donde pudieran ayudarlo. Su pulso seguía siendo errático y débil, tan sólo pedía a sus estrellas que soportara un poco más.
El stargate en medio de tanta arena le trajo recuerdos. Su corazón se aceleró y no volvió a respirar hasta que, al presionar el punto de origen, el agujero de gusano se extendiera hacia ellos antes de retraerse hacia los límites del anillo. Catherine activó nuevamente el radio.
- Segundo Comando Stargate, aquí Ford del SG-117. Tenemos un herido y solicitamos que abran el iris para su traslado. - Recién entonces se dio cuenta que había estado desaparecida aunque fuera por pocas horas y que el Comando había sido informado. Se pateó mentalmente, antes de volverse otra vez hacia DeLorence. - Sargento, por favor, confirme la situación.
Al otro lado de la puerta y a muchas estrellas de distancia un cabo y un subteniente seguían teniendo un trabajo rutinario muy interesante. Desde hace un poco ya esperaban la conexión, pero claramente esa no era la voz que esperaban oír. Habían conectado el vídeo de la MALP y podía ver la procesión allí reunida mientras el sargento confirmaba las palabras de la oficial. Al recibir el código el iris fue abierto siguiendo las ordenanzas, en ese momento sólo el oficial permanecía en su puesto mientras la Cabo había ido a avisar personalmente a la Coronel que seguramente se aproximaba para la conexión programada. Podrían haber usado la megafonía, pero avisar a la Coronel sin más en medio de una inspección no solía ser buena idea...
Harlan entró a la Sala de Control con el mismo paso entre apurado y expectante con el que había escuchado las sirenas de alarma ante la conexión extraterrestre. Escuchó un rápido informe de situación del Cabo mientras dos marines hacían su ingreso desde P5S-365 cargando una camilla y bajaban la rampa, donde los encontraron un par de oficiales médicos de la base y los dirigían, sin más protocolo, hacia la enfermería. Una mirada hacia el Subteniente McBride-Smith fue suficiente para que comprendiera el mensaje y abriera la conexión de radio hacia el planeta.
- Capitán Ford, ¿dónde estuvieron? ¿Qué sucedió exactamente con Holmes?
Catherine se mordió apenas el labio inferior antes de comenzar a contestar. Durante menos de un minuto ofreció a la Teniente Coronel un relato de su experiencia, intentando no obviar nada de importancia, recalcando el hecho de que no habían encontrado un alma en ningún lugar excepto ellos, y se detuvo tan sólo en la descripción de cómo Holmes había terminado como daño colateral, si cabía el término. - En este momento estamos - "aramos, dijo el mosquito" - revisando las lecturas sísmicas de este lado de los anillos; por el momento la pirámide ha sido evacuada.
Rain asintió, aunque la Capitán no pudiera verla, aprobando interiormente la prudencia. Lamentaba tan sólo la mala suerte; Holmes fuera de combate era una buena noticia; tener que informar del hecho... no exactamente. Había sentido más que visto la llegada de la Coronel Riker durante la explicación de Ford, y giró la cabeza hacia ella, dándole el pie para las consideraciones que le parecieran > pertinentes antes de cerrar la comunicación.
El Subteniente McBride-Smith se encontraba intranquilo con el "Estado Mayor de CSG-2" en la Sala de Control. No es que le importara estar rodeado de mujeres, a menos que éstas fueran dos de las comandantes de su base. El rostro de la Coronel Riker era serio y decidido, como casi siempre, y contrastaba con la preocupación de la Coronel Harlan. Era ese gesto hosco y casi rudo el que daba a Riker ese halo sexy que solía envolverla y que hacía temblar a sus subordinados con su mera presencia. En casos como estos valía más apartarse y dejarle sitio, incluso daban ganas de salir corriendo.
Riker había escuchado atenta las explicaciones de Ford acerca de lo ocurrido, aliviada en buena parte de la aparición de Ford y Holmes, incluso si el asesor lo había hecho más muerto que vivo. La coronel se pasó una mano por la nuca. Otro problema más. Era el maldito día de los problemas.
- Capitán, entiendo que tanto usted como el equipo pueden continuar con el trabajo.- era una afirmación más que una pregunta. - Mantengan informado al Comando acerca de esa actividad sísmica, no querríamos tener ningún otro herido- Necesitaba al equipo en el planeta, Quizás sin Holmes rondando, podrían ganar algo de tiempo.
Continuar con el trabajo, en líneas generales, no era la idea de Catherine. Sin embargo, decidió jugar a la pelota. Tampoco tenía que dar demasiadas explicaciones, quizá tan sólo cuando lograra empujar al último de regreso al Comando. Deseaba preguntar si ya se sabía algo de Jonathan, pero entendía que su urgencia por regresar no se correspondía con lo que debía hacer. - Entendido, señora.