<$BlogRSDURL$>
 


Equipos SG-A
El Concilio
Personajes de Celarea
Premios y Reconocimientos

Tau'ri
Exea
Kawachi

Aliados
Enemigos
Celarea
Equipo
Rangos
Glosario


 
Archivo de misiones

 
"Marines que curan"
Catherine Ford Raymond DeLorence Ana Reyes Dara Santer Madeleine Monteloup Paul Mallory
Capitán Catherine Ford, Antropologa (Blanca)
Sargento Marine Raymond DeLorence (PNJ - David M.)
Dra. Ana Reyes, Egiptóloga (Ana)
Dra. Dara Santer, Asirióloga (Marta)
Dra. Madeleine Monteloup Parker, bióloga (Yolanda)
Dr. Paul Mallory Rush, profesor de Historia (Pablo)


Catherine abrió los ojos con aparente tranquilidad pero mucho más alivio, aunque poco podía ver luego de la explosión de luz tras la oscuridad que la había rodeado durante una eternidad, según creía. Sabía que sus mejillas estaban secas, pero también sabía que las lágrimas que las habían adornado de seguro habían dejado su estela, fundidas contra el polvillo que aún espesaba sus pestañas y, de seguro, la cubría por completo.

La Capitán había logrado sentarse, y aún continuaba sosteniendo la cabeza de Jonathan de manera firme, con tres dedos aún sintiendo aquel débil remedo de pulso en la base de su garganta. Distinguió las figuras, sí bien no exactamente los rostros, y se dirigió a quien no podía ser más que DeLorence con cierta urgencia pero sin elevar la voz.

- Sargento, necesitamos inmovilizarlo y trasladarlo a la base enseguida, - dijo mientras volvía su mirada hacia abajo y notaba los colores, especialmente el rojo oscuro que cubría su pecho... pero mucho más la cabeza y el cuello de Jonathan.

Realmente DeLorence no necesitaba las órdenes de Ford pero por su entrenamiento espero a que ella acabara antes de comunicar por radio: - Malcolm, le quiero en la cumbre del zigurat en el plazo más breve posible. Tenemos un herido, necesitaremos una camilla y material médico. Pregunto recibido. - Una confirmación y una estimación de llegada de cinco minutos era lo que necesitaba. Mientras hablaba se acercó al herido y se quitó la chaqueta. Empezó a limpiarlo buscando la fuente de la hemorragia y cuando la encontró taponó con fuerza la herida con la parte que aún quedaba limpia de la prenda. Ya tenía un nuevo camuflaje rojo y verde.

Madeleine no tenía ojos más que para aquella terrible escena que estaba teniendo lugar. En su retina solo podía ver a Catherine y a Holmes, que al parecer estaba gravemente herido. Palideció ante semejante visión y sintió que se mareaba, para evitar caerse agarró fuertemente el brazo de Paul. Miró a Paul y de nuevo volvió a mirar a Catherine y a Holmes. Intentó dar un paso hacia delante, pero sus piernas también estaban paralizadas. Tan sólo logró articular algunas palabras: - ¿Está... está muer...to?-. Intentando recuperar su anterior aplomo, añadió algo más: - ¿Han sido los Goa´ulds.? Realmente Madeleine no esperaba respuesta, era como si ya en su interior supiera que habían sido ellos, pero quería estar segura.

Recuperando algo de su aplomo, dió un paso hacia delante para comprobar que Holmes estaba sangrando abundantemente. La visión de la sangre aún la angustió más hasta el punto de volverse hacia Paul y agarrarse fuertemente a su camiseta, hundiendo su cabeza en ella, y comenzando a llorar silenciosamente.

- ¿Qué ha pasado Catherine? - Preguntó Paul sin poder apartar la mirada del aparentemente inconsciente Holmes y teniendo a su vez que dar respuesta en forma de improvisado abrazo a la reacción agitada de Madeleine. Holmes no era santo de su devoción aunque en el fondo no podía dejar de sentir una insana simpatía por aquel siniestro personaje.

Ford mantenía su vista clavada en el Sargento, mientras éste dictaba sus instrucciones por el radio. Las voces de Madeleine y Paul no eran más que murmullos, aunque podía distinguir las palabras y comprender la preocupación subyacente que las originaba.

- Está vivo, pero el pulso... Y no había nadie más,- dijo, volviéndose hacia Maddie antes de continuar el recorrido con sus ojos y encontrar a Paul. - Se cayó una viga. - Eso debía despejar todas las dudas. Y ella no tenía muchas ganas de hablar, por más que no había parado en el oscuro encierro del que la habían rescatado, esperando que el sonido de su voz fuera la barrera que impidiera que Jonathan la dejara sola.

DeLorence no tardó en girarse. Con una ceja hizo un gesto a Alexandra: - Fitgerald acompañe a los doctores fuera de aquí. - Señalando con la cabeza a la pareja. - Vamos a necesitar el reducido espacio para atender al herido. - Girándose a las otras dos doctoras continuó. - Por favor doctoras, asegurense que no se reactiva el artefacto.

Dara hizo un gesto de asentimiento con la cabeza, intentando aparentar una seguridad que estaba muy lejos de poseer. No tenía ni la más remota idea de cómo se habían activado los malditos anillos, y estaba sobrecogida por la repetina aparición de Catherine y Holmes. No se movió de donde estaba, ni emitió una sola palabra, contemplando la escena como si fuera ajena a su realidad. Intercambió una mirada con Ana, que seguía a su lado, preguntándose si estaría tan confusa como ella. Ana miró a Dara con cara de perplejidad. Estaba sobrecogida y miraba lo que ocurría en medio de la sala, Holmes tenía muy "mala pinta", Ford no había hablado nada todavía. Ana miró hacia la pared pensando qué demonios podría hacer si por alguna razón se activaban los anillos, si no se había enterado muy bien de como se había realizado la activación minutos antes.

El sargento se quedó mirando a la oficial a ver si ella quería tomar el control de la situación, aunque suponía que era probable que se encontrara en un estado de shock.

Catherine tan sólo observaba la magnitud de la herida junto al ojo izquierdo de Jon, que había alcanzado a divisar mientras el Sargento la limpiaba y hasta que la cubriera. Allí debía haber sentido el filo del dintel, debía haberse girado apenas y...

Sintiendo la mirada de Delorence sobre ella, alzó los ojos para responder a la pregunta que sabía que iba a encontrar en los de él. - Cinco minutos, Sargento, - murmuró.

DeLorence con el dolor y sufrimiento que dicho gesto suponía en él intentó sonreir amablemente a su superior, pero dada la situación no le fue fácil. Movió levemente la cabeza en gesto afirmativo. De repente sus ojos se abrieron como platos y algo estalló en el fondo de su memoria como si hubiera pisado una neurona-antipersonal. Era un olvido imperdonable, se había olvidado completamente de sus hombres en el impetú de la situación. Aún no se había acostumbrado a la luz de los anillos cuando sus iris luchaban por salirse de su cara, su rostro se tensaba y su frente parecía una uva pasa, ya no sólo en color sino en arrugas.

- Cabo Goitiers, Cabo Goitiers, respondan. - El sargento hizo un esfuerzo por repartir el peso evitando dañar al civil al cual cubría la frente, la ayuda de la capitán le fue de utilidad para centrarse en la radio. Tras la respuesta. - Equipo de búsqueda, suspendan la búsqueda... Repito, suspendan la búsqueda. Vuelvan a base, los sujetos han aparecido. Cambio.

El cabo acusó el recibo y corto la conexión. El sargento miró a su alrededor y sintiéndose inútil se acercó a la puerta para ver que ocurría con la ayuda médica. Al llegar a la puerta vió a Kelvin y Rutherford que subían ya los últimos escalones cargando con una camilla y un maletin respectivamente. DeLorence los urgió con los brazos y un par de gritos de ánimo y les ayudó a introducir la camilla dejando sitio para que Rutherford pasara a atender al paciente.

Aunque no era médico el chico tenía muy buena mano y conocimientos sanitarios previos para ser de forma informal el elemento especialista del grupo. Mientras el resto de militares, seguramente debido a su entrenamiento, se esforzaban por no molestar el joven rubio se puso manos a la obra recorriendo el rostro del doctor caído con sus iris verdes cual escáner. Sus rápidos y largos dedos empezaron a entrar y salir del maletin y a reparar los daños con cuidados precisos y certeros. El problema sin duda no era el agujero en sí, si no los posibles daños internos al complejo computador central que había detrás.

Catherine se limitó a seguir las indicaciones de Rutherford mientras realizaba las curaciones básicas, le colocaba el collarín para inmovilizarlo y finalmente lo ubicaban, con la ayuda de Kelvin, sobre la camilla. Se puso de pie mientras el marine ajustaba las correas alrededor de su cuerpo.

Cuando todo parecía preparado DeLorence se acercó a Kelvin y le dijo que acompañara a las doctoras mientras le indicó a Fonseca que le ayudara a coger la camilla a Brown al que había relevado de su guardia tras pedir que subiera alguien a cubrir su puesto. La idea era poner a dos hombres frescos para que llevaran la camilla con más facilidad. Rutherford los acompañaría para supervisar el transporte mientras los demás iban bajando.

Mientras bajaban el sargento aprovechó para llamar a Daniels para que abriera la puerta y poder informar a la base.

(Beginning the return journey)


Comentarios: Publicar un comentario
 

Stargate: Alianza es un juego de rol por e-mail, basado en la serie de televisión Stargate SG-1.
Stargate, Stargate SG-1 y Stargate Atlantis son propiedad de MGM-UA Worldwide Television, Showtime,
Gekko Film Corp., Glassner/Wright Double Secret Productions y Stargate SG-I Prod. Ltd. Partnership.