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"Contratiempos"
Jeanne Riker Rain Harlan
Coronel Jeanne Riker, Estado Mayor (PNJ - Marta)
Teniente Coronel Rain Harlan, Comando (PNJ - Blanca)


El aroma del té inundaba el despacho. Riker intentó relajarse por un momento. No había nada que pudiera hacer por el equipo desde el Comando hasta la siguiente conexión, y otros asuntos requerían su atención. Se recostó en su sillón, asiendo con ambas manos su taza de Earl Grey y aspirando con satisfacción su aroma. Pequeños placeres. Era lo todo lo que pedía en un día así.

Mientras saboreaba el té, Riker analizaba todo lo sucedido a lo largo del día. La misión no estaba siendo, ni de lejos, un éxito. Eso era algo obvio. Dejando a un lado la desaparición de Ford y Holmes, nada de lo que había sido reportado hasta el momento podía calificarse de *descubrimiento fundamental*. Era la típica misión que el típico informe podría considerar buena o mala dependiendo de quien fuera el encargado de redactarla, y los encargados de dar cuenta en esta ocasión eran los típicos que no escribirían nada bueno. No porque creyeran que nada bueno había sucedido, sino porque, simplemente, esa era su misión.

La coronel suspiró, algo cansada ya de la situación. Sólo esperaba que las aguas volvieran a su cauce, que Ford y Holmes regresaran de dondequiera que estuvieran y que todo acabara. Algo que sucedería en cuanto regresara el equipo completo y el General hablara con los dos asesores y les expusiera la situación. La política era así, unas veces se ganaba y otras no. A Riker no le gustaban esos tejemanejes, pero había aprendido a jugar. Y no era mala jugadora.

Unos golpes secos en su puerta la sacaron de sus pensamientos. Tras unos segundos asomó Grafton, quien cerró la puerta tras de sí y tras un quedo "Señora" se quedó en pie, frente a ella. Riker se incorporó de su sillón.

- ¿Ha podido localizar por fin al General?- le preguntó al Sargento Mayor.

El hombre dudó un instante. Un rictus serio en su gesto que conectó todas las alarmas de la Coronel.

- ¿Y bien?

- Lo he localizado, Coronel. Está en el Hospital Naval.- Grafton habló lentamente y a Riker no se le escapó cuáles fueron las palabras usadas por el Sargento "lo he localizado".

- Quiere hacer el favor de hablar claramente, Grafton.

El Sargento Mayor hizo una pausa, como ordenando sus ideas, para continuar en un tono más bajo.

- Parece ser que le General se encontró mal durante la reunión de esta mañana por lo que lo llevaron al Hospital Naval y...- otra pausa- Coronel, no han querido facilitarme más datos...

Riker lo interrumpió.- Sargento, estaría terriblemente decepcionada si no hubiera podido conseguir ningún tipo de información adicional.- El tono empleado daba a entender a Garfton que sería mejor que no le hiciera perder el tiempo.

- Un infarto, señora. Está en la UCI.- nueva pausa.- La señora Morris ya está en el Hospital. No querían decirme nada, pero recordé que uno de los auxiliares del Hospital, Kendall había estado hace unos meses en...

La información cayó como una bomba sobre Riker, quien dejó de prestar atención al Sargento Mayor para intentar asumir la información que estaba recibiendo. Con un gesto cortó la cháchara de Grafton.

- Gracias, Sargento. No comente este tema con nadie. Localice a la TCol. Harlan y dígale que venga. Puede retirarse.-

La Coronel descolgó el auricular del teléfono con decisión. Los comentarios del tal Kendall, quienquiera que fuese no le servían de mucho, pero sí lo suficiente como para que moviera los hilos necesarios. Mientras intentaba localizar al Mayor Rothery en el Hospital Naval para conocer realmente cuál era el verdadero estado de salud del General. Tras ser informada y colgar, Riker sólo podía pensar en qué más se torcería a lo largo del día.

Rain golpeó la puerta con los nudillos, dos veces, antes de escuchar la voz que la invitaba a entrar desde el interior. No necesitaba hacer mucha pantomima; la había saludado temprano y con una vez, por suerte, bastaba y sobraba. -Coronel,- acusó la presencia de su anfitriona antes de acercarse al escritorio.

- Siéntese.- Riker acompañó sus palabras con un gesto indicando la silla que estaba del otro lado de su escritorio. Miró fijamente a Harlan y decidió que la sinceridad brutal sería lo mejor.- Harlan, acabo de tener conocimiento de que el General Morrison ha sufrido un infarto de miocardio y que su situación es crítica. Está ingresado en la UCI del Hospital Naval. He conseguido hablar con el oficial médico encargado de su caso, que me ha informado de que su situación es crítica y que lo seguirá siendo durante las próximas 48 horas. El General está actualmente en coma inducido para evitar *males mayores*.- La coronel hizo una pausa.- Parece que tenemos un problema.

*Problema* parecía una descripción insuficiente, si la actitud corporal de Riker era para ser tenida en cuenta. Si bien su tono de voz no evidenciaba grandes diferencias con su seriedad habitual, en tres frases Rain pudo observar dos o tres cambios drásticos con respecto a los últimos días. La Teniente Coronel terminó de acomodarse en la silla, evaluó con rapidez de qué lado soplaba el viento, dieciocho niveles bajo tierra, y finalmente respondió.

-Dejando de lado cuestiones personales, imagino que esto afecta nuestra situación en cuanto a la evaluación de la Comisión del Senado, ¿verdad?

- ¿Por qué dice eso?

Rain se encogió de hombros, y estiró apenas las comisuras de sus labios antes de responder. Le daba algo de vergüenza confesar que observaba esos detalles, pero no tanta con Riker. - Porque no está sentada derecha como siempre, y se tocó la punta de las uñas con la yema de los dedos, Coronel... sólo la vi hacer eso dos veces y ninguna de las dos veces se trató de algo bueno. Por el otro lado, el único problema que se me ocurre es ése...

Riker sonrió levemente. - No es un problema, la verdad. Tan sólo un inconveniente. Era el General quien iba a tratar directamente con los asesores una vez volvieran de la misión y comenzaran a elaborar sus conclusiones. Lo cierto es...

Su discurso se vio interrumpido por el teléfono.

- Riker.- contestó escuetamente. Su mirada se ensombreció a medida que escuchaba las noticias que venían del otro lado. - ¿Está seguro?.... De acuerdo... Iré en cuanto pueda aunque no puedo decirle nada.... Entiendo. - Echó la cabeza hacia atrás intentando controlar la desesperación que la estaba invadiendo.- ¿La policía militar está en ello? Muy bien... sí... Manténgame informado, Capitán.

Colgó el teléfono, demorando en la acción algo más de lo estrictamente necesario. Minutos antes había pensado que no era posible que las cosas se torcieran más. Bien, parecía que estaba equivocada.

- ¿Coronel? - Rain había sentido elevarse la tensión, y cómo su superior ni siquiera había pensado ya en ocultarlo.

Riker miró a Harlan fijamente, retomando el control de la situación. Estaba a punto de echarse un órdago.

- Harlan, la residencia del General en Agaña acaba de ser asaltada. La policía militar está allí ahora. Al parecer no se trata de un vulgar robo. La casa está revuelta. De arriba a abajo. Los PM creen que han sido profesionales.

- ¿Cree que estaban buscando algo referido al Proyecto? - El rostro de Rain reflejaba su extrañeza. Ninguno de ellos se llevaba absolutamente nada a casa.

- Sí y no.- Riker sopesó unos segundos la decisión que ya había tomado. - Digamos que en posesión del General se encuentra cierta *documentación* que garantizaría la continuidad de nuestro Proyecto, independientemente del resultado de... cualquier auditoría.

La Teniente Coronel elevó las cejas. Sentía como si Riker acabara de golpearla, en pocas palabras le había dado la respuesta a una cantidad de interrogantes que se había planteado durante esa semana, desde que la noticia de la llegada de Holmes y Lebau había hecho su ronda por la cúpula de la base. Entrecerró los ojos, un poco herida de que no la hubieran incluido en la jugada.

Por ilegal que fuera, algo que no iba a preguntar para no saber la respuesta.

- Vaya, - dijo. - Eso explica algunas cosas... Pero ahora sí tenemos un problema, ¿verdad? ¿Cree que consiguieron lo que buscaban?

La coronel se incorporó ligeramente en su asiento. - ¿Sinceramente? No tengo la menor idea, Harlan. La ubicación de esas *pruebas* las conocía únicamente el General Morrison. Yo no sabría ni por dónde empezar a buscar. Y sólo Dios sabe en qué momento podremos hablar con el General.

Alzó su mano, para retirarse un invisible mechón de cabello de la frente. - ¿Alguna sugerencia?

Rain suspiró. - Empezaría por revisar el despacho del General y su habitación de la base... y por preguntar a su esposa si tienen alguna caja de seguridad. Ya sé que es irregular, pero de todos modos... esta situación *es* irregular.- Bajó los ojos por un momento antes de volver a hablar. - Si usted sabe de qué se trata, seguramente podríamos intentar encontrar copias. - Alzó los ojos otra vez. - Pero es difícil que yo hubiera hecho alguna, así seguramente él tampoco, ¿verdad?

- Me temo que el General es demasiado cauto. Dudo que haya realizado alguna copia. Sobre la caja de seguridad... creo que su mujer sería la última en saber de su existencia. El General no haría nada que pusiera en peligro a su familia, ni tan siquiera de *refilón*. Por eso no comprendo que hayan asaltado su casa... pero el hecho de que *ellos* hayan acudido allí a la primera oportunidad... - Riker hizo una pequeña pausa.- Nuestras opciones se reducen a su despacho en la base y a hablar con la Sra. Morrison.

Harlan asintió. - Como me imaginaba... - Tomó aire en profundidad otra vez, preguntándose en qué se estaba metiendo. Sin embargo, ¿no lo merecía la causa? "Maldito Maquiavelo..." pensó con cierto rencor. - Tan sólo dígame en qué puedo ayudarla. Y si puede dejarme fuera de algún detalle que voy a arrepentirme de conocer, mejor.

- Es necesario que hable personalmente con la mujer del General, Harlan, y debería ser cuanto antes. No pienso abandonar el Comando hasta no tener noticias del SG117, pero en ese momento quedará Ud. al mando, y tendrá que ganar tiempo con nuestros amigos, los asesores.

La Teniente Coronel asintió, una levísima sonrisa de asumida superioridad asomando de las comisuras de sus labios. - Creo que puedo encargarme de eso...


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