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"Reflexiones"
Madeleine Monteloup Paul Mallory
Dra. Madeleine Monteloup Parker, bióloga (Yolanda)
Dr. Paul Mallory Rush, profesor de Historia (Pablo)


Aquella era una noche bastante oscura pero era fresca y eso animaba a un pequeño paseo, después de un duro y caluroso día era una buena opción por lo que Madeleine decidió darse un paseo hacia la pirámide, bajo la atenta mirada de los marines de guardia entre los que no pudo ver a Jonás por lo que decidió ignorarlos.

Subió con una linterna un trecho, para finalmente darse la vuelta, apagar su fuente de iluminación y sentarse en aquellas escaleras. Desde allí se veía el campamento. Algunos de sus compañeros pululaban por él. Elevó la vista al cielo respirando profunda y lentamente, aspirando cada aroma para que se quedara impreso en su mente. Nunca olvidaría ese maravillosos y extraño cielo.

Rodeó con sus brazos las rodillas con cuidado. A pesar del frescor de la noche había decidido no llevarse nada para abrigarse, tan solo el uniforme reglamentario. Necesitaba ese frío que junto con los calmantes amortiguaba el ardor de los cardenales. Lo único que faltaba para completar su relax era dejarse llevar por las olas de mar. Pero en aquél desierto era poco menos que imposible, sólo con su imaginación podría conseguir algo.

El día había sido largo, lleno de tensiones y emociones. Reflexionó sobre todo lo acontecido a lo largo del día. Su confesión a Catherine había sido el alivio que tanto necesitaba. Debía de haberle contado lo ocurrido antes de la partida.

Que tonta había sido al pensar que Catherine no lo comprendería. Tendría que haberla avisado cuando despertó en el hospital. Phillipe había arreglado todo para que no se supiera que había pasado por él, le aseguró que nadie sabría nunca nada ni su familia sino lo decía, y claro está no lo podía decir, si su hermano lo supiera las cosas se podrían complicar. ¿Y Andrew?, habría querido poder hablar con él antes de partir, pero no había sido posible. Debía desechar de su cabecita su amor por él. Era un imposible. Un sueño que jamás se haría realidad.

Sólo Chip casi lo amortigua, pero al final se marchó y llegó de nuevo la soledad. En el fondo, quizás era lo mejor, era como una señal del cielo que le decía: "Aún no Maddie, aún no estas preparada, aún no es tu tiempo". ¿Y cuál era su tiempo?.

Se había quitado un gran peso de encima y eso la daba el respiro que tanto necesitaba, al menos con ella ya no tenía que fingir. Catherine al igual que Dara y Ana habían pasado no sólo a ser compañeras, sino también buenas amigas y debían de saber lo que había ocurrido. También tenía que pensar en alquilar alguna de las habitaciones, no solo porque su situación económica no era como la de antes, había dado todo su dinero a Paul para que salvara a su hija. Llevaba meses de dura lucha pero lo iba a conseguir. Pero además, necesitaba sentirse acompañada, no quería estar sola en esa inmensa casa. Era necesaria la compañía. Pondría un anuncio en la base, por lo menos que trabajaran en el mismo sitio para ir a trabajar juntos y no estar sola ni un segundo, si es que seguía trabajando en el proyecto.

Lo que más la inquietaba era como refrendaría Catherine a Holmes. Había quedado claro que entre Catherine y Holmes había algo, por lo menos se conocían bastante bien, eso intuía. También intuía que había algo más, pero se negaba a pensar en ello. El hecho de que se conocieran de antemano por una parte la tranquilizaba, pero también quedaba claro que Holmes preocupaba y mucho a Catherine, y sino Holmes el trabajo que estaba realizando.

En el fondo sabía que intentaba ayudar, pero su método la molestaba profundamente. La verdad es que siempre estaba bastante arisca y siempre tenía algo que reprocharle, pero era inevitable la sacaba de sus casillas. Con Lebau, la cosa era diferente, era más agradable y más asequible a cualquiera. Era una persona bastante más legal que Holmes. Hacía su trabajo pero sin prepotencia alguna. La verdad es que si lo único que pretendían era ayudar, aún no veía como lo harían ambos.

Lo mejor del día fue sin duda la compañía de Paul, al cual ya lograba llamarle por su nombre sin tartamudear. Y las animadas charlas con los demás compañeros, hablando de lo que se había descubierto.

A lo largo de la tarde se había dedicado a recoger muestras que serían analizadas más tarde en la base. Algunas serían enviadas a la Tierra para contrastar más tarde los resultados. Esperaba hallar algo que sirviera de ayuda al proyecto. La compañía del soldado Russell había sido bastante interesante. Sí alguna vez necesitaba un polvo desesperadamente, sabría a que puerta llamar. No debía pensar en esas cosas, pero por si acaso nunca se sabe, no se olvidaría de su nombre. Era una lástima que el día en aquél planeta fuera tan corto, en poco tiempo habían tenido que recoger la mayor cantidad de muestras posibles antes de que se ocultara el sol. Otro resultado positivo de aquella tarde de duro trabajo había sido conocer al soldado Russell, el cual a su regreso iba a resultar ser una divertida compañía después de todo.

Giró la cabeza y la dejó de lado apoyada sobre sus rodillas, cerró los ojos y dejó que el aire le acariciara en la cara, con sus manos invisibles, suaves y frías al tacto mientras sus pensamientos evocaban recuerdos de voluptuosidades sobre la arena de la playa. Se sobresaltó ante tales recuerdos de manera que se sonrojó, afortunadamente todo estaba a oscuras, nadie podía verle la cara. Madeleine sonrió ante ese asomo de vergüenza que para nada quedaba reflejada en sus pensamientos.

A medida que transcurría la noche se iba haciendo más fría. En un par de horas la temperatura descendería aún más. Aprovecharía lo máximo que pudiera para refrescarse antes de regresar a su tienda a dormir. Así pasaría una buena noche. Las caricias del aire eran deliciosas. Gozando del viento estaba cuando una voz sonó cerca de ella.

- Hola Madeleine - saludó sonriendo Paul - ¿Cómo estás?.-

- Paul... que sorpresa. ¿Qué haces todavía por aquí? ¿No deberías estar durmiendo?, es bastante tarde. Y responderé a tu pregunta... si apagas la linterna esa.

- Oh, perdona... - reaccionó Paul bajando la linterna para posarla en el escalón y orientarla en otra dirección.

- Me encuentro bastante bien.- Madeleine se frotó los brazos un poco, la noche comenzaba a ser más fría. - Sólo algo cansada, el día ha sido demasiado largo. Siéntate aquí a mi lado. Me estaba relajando un poco. ¿Te has fijado que cielo tan hermoso? Comentó a Paul.

Madeleine miró al cielo, suponía que Paul estaba haciendo lo mismo.

- Esos anillos encontrados... ¿Crees que han sido utilizados recientemente, o llevan tiempo sin funcionar? Preguntó ella.

- A decir verdad.... no tengo ni idea de si esos anillos funcionarían. He estado toda la tarde con otra cosa. Los anillos quedaron en manos de Dara y Ana. - dijo mirando al cielo. En verdad aquella enorme congregación de estrellas le recordaba las noches de verano en Florida. - De todos modos por lo que pude ver estando allí... llevaban tiempo sin ser activados. -

Paul notó que Madeleine empezaba a tener frío y no era para menos. Así que se quitó la guerrera y se la puso sobre los hombros para evitar que la doctora se enfriase. - Si vas a estar aquí mucho rato la necesitarás... - guardó un segundo de pausa- ¿La arena te ha ofrecido algo interesante? - le preguntó Paul sonriendo.

Madeleine agradeció la guerrera de Paul, aún más cuando conservaba la calidez de su cuerpo. Cerró sus ojos y el aroma que desprendía impregnó su nariz. Desde luego no era para nada el olor de su Paul. - No, sólo tomé muestras con mi carabina, el soldado Russell. Hasta que no las analicemos a fondo en la base, no tendremos nada. - dijo casi suspirando. - Ha sido una tarde muy pesada, pero... he podido con ella. Y tú ¿en qué has estado ocupado?, ¿un nuevo descubrimiento? -

- Bueno he encontrado cosas bastante interesantes. Hemos descubierto a *Britney*, a su malvado enemigo, un demonio esclavizador y destructor de pueblos. Y jeroglíficos. Bueno y luego los anillos. He estado con los jeroglíficos y ese ser demoníaco. Están relacionados. Pero aún es pronto para sacar conclusiones. Lo que si te puedo decir es que la sala en la que estaba pintado ese tipo era una especie de sala de castigo. Aunque no sé, Madeleine... ...para mi todos estos descubrimientos tienen un valor incalculable y sin embargo; después de haber estado con Holmes detrás de mi toda la mañana, tengo la desasosegante sensación de que no sirve de nada... - sus ojos se clavaron en el suelo.

- Ese maldito Holmes, es imposible con él. Seguro que te ha vuelto loco. No tienes que sentirte culpable por ello. El tiene ese don de sacar lo pero de cada uno. No te dejes influir. No merece la pena yo me di cuenta hoy.... hasta hace unos días pensaba que en el fondo valía la pena. A pesar de lo irascible que me pone... me cuidó bien durante la primera misión, se portó como un caballero y yo como una niña malcriada. No sé... pero cuando estoy con él, me siento como si estuviera ante mi padre, y empiezo a reprocharle cosas sin pararme a pensar en más. Pero ahora sé que no es así. Así que olvídate de sus tonterías.

Madeleine le pasó la mano por los hombros a Paul para animarle. Y cambiando de tema le preguntó:

- Ese destructor de pueblos, ¿es ese ser con cabeza de cóndor que comentaste durante la comida? ¿ese goa´uld?. Y si es una sala de castigo, ¿en qué consistiría ese castigo?

Notar la mano de Madeleine en su cuello le hizo sentir un ligero sobresalto. No esperaba ese movimiento. Pero en el fondo lo agradecía. Hacía bastante tiempo que no notaba el contacto humano de esa forma cercana. Reaccionó mirando a Madeleine y dedicándole una gran sonrisa. A decir verdad Holmes no le caía exactamente mal, quizás le irritaba, pero lo que más le preocupaba era que parecía no sentir interés alguno por todo aquello, aumentando aún más la sensación en Paul de que la cosa no iba a acabar bien. Sin dejar de sonreír le respondió.

- En realidad son dos personas diferentes... yo diría que ambos eran goa'ulds... dos señores del sistema enemigos. La mujer con cabeza de cóndor parece la chica buena de la película y ese otro ser... su antagonista. Por lo que sé... esa sala donde reside ese demonio enemigo de la diosa estaría creada con la intención de "castigar" a los habitantes del planeta que se portasen mal y no siguiesen los dictados de la diosa. Una forma de aleccionar a un pueblo y demostrarle donde reside el verdadero poder y la condición divina de aquellos que rigen sus vidas. He encontrado dos glifos sobre el dintel de la puerta de entrada que aún tengo que traducir pero presumo que podrían revelarnos el nombre del misterioso *demonio*. Mañana podré saber más con seguridad-


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