"Debilidades"
Doctor Jonathan Holmes, Asesor gubernamental (Jonathan)
Doctora Madeleine Monteloup Parker - Bióloga (Yolanda)
Una vez más Madeleine se maravillaba, el viaje por el Stargate seguía siendo algo extraordinario. El latido de su corazón se aceleraba a medida que se acercaba a la puerta para cruzarla. Junto a ella iba Paul, el cuál también parecía maravillado.
Tras el inmenso frío al cruzar la puerta llegó el calor del desierto. Sofocante, terriblemente sofocante. Madeleine llevaba el pelo suelto y un chambergo, que al parecer quizás no le sirviera de mucho. Pero había sido el mejor disfraz para tapar si cabe aún más que los temidos moratones vieran la luz y pusieran en guardia a sus superiores. Había que añadir al molesto calor del sol, su resplandor que sobre las arenas del desierto cegaba, por lo que para evitar las molestias se puso las reglamentarias gafas de sol que tan bien le quedaban a Kurt Russell en una película de ciencia ficción que vió una vez sobre un viaje por las estrellas.
A través de aquellas gafas pudo observar la aridez del desierto, parecía no albergar a algún tipo de vida. Pero ya se encargaría ella de encontrar algo aunque fuera diminuto. Tampoco parecía haber pozos de agua cercanos. Menos mal que tenían provisiones de sobra. Observó como muchos de sus compañeros comenzaba a quitarse la ropa. Pero eso era algo que de momento Madeleine no podía hacer. Tendría que aguantar por lo menos hasta que estuvieran montadas las tiendas, o evitar el trabajo más pesado argumentando que se iba a la pirámide para ponerse a observar los bajorrelieves * in situ * de inmediato, así podría buscar alguna sombra de la pirámide para evitar el sol más directo.
Se trasladaron al punto en el que decidieron situar la base de operaciones, y los soldados debidamente aleccionados comenzaron a montarla. Sin embargo viendo al resto de los soldados y los compañeros ya en continuo bullicio, Madeleine se sentiría terriblemente avergonzada dejando que sus compañeros trabajaran por ella, por lo que decidió finalmente dejar su equipo a un lado y ayudar en el montaje de la base, en concreto en el área de investigación soportando el calor estoicamente.
El calor comenzaba a resultar muy agobiante y con el trabajo físico de abrir los equipos montarlos comenzaba a sentirse mal. Se dirigió a su mochila y buscó en ella unos calmantes pues los dolores con el calor y el duro trabajo comenzaban a aparecer. Pero después de revolver en su mochila recordó que se los había dejado en el baño de la base.
"Mierda Madeleine, acabas de condenarte, ¿y ahora qué?, ¿cómo mitigar este dolor que va en aumento?." Madeleine se sentó sobre sus rodillas dando un puñetazo sobre la arena que ocasionó que le dolieran aún más los brazos. Si no tomaba unos calmantes en la tarde no podría ni respirar. Bebió de su cantimplora un sorbo de agua. Al menos bebiendo el agua a chorritos se haría más llevadero el calor.
Después de un buen rato la tienda del laboratorio estuvo montada gracias ala colaboración de un par de soldados y de todo el grupo. De vez en cuando Paul la animaba a seguir adelante, presentía que él se daba cuenta de que no lo estaba pasando bien. Sin embargo, el actuaba restándole importancia y haciéndole más llevadera su cruz.
Ya montada la tienda, se comenzó a instalar el material de laboratorio. Madeleine quería supervisar que todo el material estuviera en perfectas condiciones, y a pesar del calor y los dolores que ya eran muy fuertes siguió con ello.
En la tienda, ya sola y a la sombra decidió ponerse a sacar todo para tenerlo preparado para analizar de inmediato cualquier cosa que se encontraran. Al intentar llevar una caja con material de investigación que comprendían apuntes de análisis de la MALP y de la UAV, el dolor en los brazos se hizo insoportable. Dejó caer la caja y contuvo un gemido. El contenido de esta quedó desparramado por el suelo. Se dejó caer en él de rodillas y conteniendo el dolor comenzó a guardar todos los papeles en la caja. En esto se encontraba cuando escuchó una voz a su espalda que la hizo volverse un tanto sorprendida. Sin duda era él, casi se había olvidado de su existencia centrándose en el trabajo, pero claro teniendo en cuenta que lo supervisaba todo era de prever que tarde o temprano se inmiscuyera en sus cosas.
- ¿Necesita ayuda Doctora?-. Holmes llevaba un rato observando la eficacia de la instalación del campamento, después de ayudar a instalar la tienda, pudo observar a los integrantes del equipo, desde hacia un rato le parecía que Madeleine se encontraba mal, una sensación que le acompañaba desde su encuentro en la base.
Allí estaba en la puerta de la tienda sonriendo como siempre hacía. Estaba segura que cuando sonreía así algo ocultaba, y no sabía que había visto exactamente. Le devolvió una gélida mirada, y comentó:
- Te divierte verme por los suelos, ¿verdad?. Supongo que te habrás reído de mi torpe caída, esa es tu especialidad -. Madeleine le tanteó, y como siempre negando con la cabeza se reprochó el tutearle, pero era algo casi inevitable, y por momentos aumentaba esa forma de dirigirse a él. Y siguió recogiendo papeles del suelo. - Podrías ayudarme, hay mucho que hacer si quieres colaboración por mi parte, ¿no es acaso eso lo que tenemos que hacer?, * colaborar con el enemigo * - dijo enfatizando las última palabras.
Holmes se acercó y empezó a recoger todo el desparramado equipo. -Más correctamente es *colaborar con el enemigo *, pero me pregunto quien es tu enemigo en realidad-. La miró a los ojos. -Creo que necesitas más ayuda que para recoger este estropicio, hay algo que debiera saber, o en que te debiera de ayudar... -. Dejó un instante para que valorara sus palabras. -No se si sabes lo que se está jugando aquí, pero te considero una persona inteligente.si es necesario que se sepa algo, mejor ahora, a que nos estalle en la cara dentro de unos días-.
Madeleine interrumpió la recogida de papeles y alzo su cabeza encontrándose con los ojo de Holmes, unos bonitos ojos por cierto. Le miraba con cierto recelo, sopesando cada una de las palabras que había pronunciado. ¿Su enemigo?, pues lógicamente era él, y el de todos, no sólo de ella. Pero no claro, no se refería a ese * enemigo *. Entendía muy bien a lo que se refería, pero por nada del mundo quería hablar del tema y menos en ese momento y mucho menos con Holmes. Contarle su situación sólo significaría un problema más que añadir a los que ya tenía. Pero el semblante de Holmes ya no era el que segundos antes mostraba, ahora reflejaba cierto interés y preocupación, pero Madeleine no estaba segura de que estuviera tan interesado en su situación como en el desarrollo de su trabajo, no había que engañarse, él la veía como un obstáculo, y ella no iba a ponérselo fácil. Además lo de la caída parecía no habérselo tragado. "Muy hábil Holmes, muy hábil...", pensó.
Suspirando Madeleine le respondió: - Jonathan... agradezco tu preocupación por mi pero no hay nada que pueda estallarte en la cara. Mi trabajo no se ha visto mermado, ni siquiera he bajado el ritmo, estoy algo cansada por el calor y el estrés de la salida... llevo unos días trabajando duro, tan solo necesito descansar un poco. Ni siquiera voy a subir a ver la pirámide, me quedaré abajo para poder seguir estudiándola desde aquí, luego más tarde en cuanto anochezca cenaré algo y después de unas cuantas horas de sueño estaré como nueva. Sólo necesito eso, descansar -.
Recogió los papeles y ya con todos ellos en la caja apenas podía casi ponerse de pie, pero tenía que aguantar el tipo, por momentos el calor era más sofocantes y no estaba segura si llegaría a desmayarse. Tendría que aguantar cuanto pudiera. A pesar de todo prosiguió mirando tristemente a Holmes:
- Y... Furia, si sé lo que se está jugando aquí y lo importante que es, yo misma he puesto mucho en este juego, ni te imaginas cuanto he dado de mi. No creas que lo sabes todo. Deberías hacer mejor tu trabajo, si pensabas trabajar con nosotros, deberías haber intentado saber más acerca de nosotros. No siempre soy tan bocazas..., y en la misión no debía de haberme comportado... de la forma en que lo hice... -. Madeleine le miró pensando que si hubiera sido Holmes su rescator las cosas hubieran sido bien distintas. En la UIC, a lo largo de toda la misión, a pesar del énfasis que puso en hacerle la vida imposible, había cuidado bien de ella, en sus estúpidas caídas siempre la había ayudado a levantarse, y cuando creyó que tenía el pie torcido, la ayudó. Pero lo que había ocurrido era demasiado íntimo para confiarle a un hombre hasta al que hace poco había considerado su pesadilla. Aunque pensándolo mejor aún lo era, no había que dejarse engañar por esa mirada de angelito.
Continuó diciendo: - Si quieres ayudarme acércame esa cantimplora estoy que me muero de sed, y pon esta caja en la mesa, estoy agotada -. Ante estas palabras Madeleine intentó levemente sonreír a Holmes, pero siguió sin moverse del suelo.
Furia cogió la caja sin esfuerzo, se había dado cuenta de lo difícil que era para ella levantarse, al comprobar el poco peso de la caja, dedujo que estaba más mal de lo que aparentaba.
- Traeré el agua ahora mismo, disfruta de las vistas mientras tanto-. Mientras depositaba la caja sobre la mesa, empezó a decidir que hacer, sabía que tenía que informar a Catherine, si lo hacía ella tendría que actuar en consecuencia, "Obligada como oficial al mando,.fenomenal, por si las cosas no estaban bastante tensas.además este asunto, y claro eso se reflejaría en el informe. a no ser que..."
Regresó con la cantimplora junto a Madeleine, la ayudó a levantarse, y la acompañó hasta la mesa. -Doctora -, "vaya que oficial parece cuando empiezo la conversación de manera tan formal", - seré directo, creo que no se encuentra en buena forma,.ni física ni sicológica, normalmente esto ya sería un problema, pero ahora es una catástrofe, así que me gustaría que se planteara el retirarse de esta misión, su estado actual puede reportar otro tipo de inconvenientes,.ya se que no soy ni su amigo, ni santo de su devoción, así que no creo que me cuente nada ni quiera mi ayuda, pero piense en lo que le digo, y que sea rápido, espero que mañana ya tenga una decisión tomada. Y ahora si me disculpa, .-. Inclinó la cabeza en un saludo y se dio a vuelta, mientras añadía esta acción a las demás en que " bienestar de la mayoría es superior al de la minoría, .o al de uno solo".