"Cuando las paredes hablan (y II)"
Dr. Paul Mallory Rush, profesor de Historia (Pablo)
La comida al lado de Madeleine le había dado nuevos bríos. Por fin había podido comer algo y recuperar fuerzas, así como renovar su interés. Trataba de dejar atrás cualquier atisbo de duda para centrarse por completo en los jeroglíficos. Aún así el rostro de Maddie se dejaba notar en sus pensamientos. Era palpable que no se encontraba bien. "Con suerte más tarde podré verla y charlar un poco con ella, espero" pensaba.
Había ido al campamento para traerse un par de libros que había solicitado formasen parte de toda la impedimenta a desplegar para aquel cometido. Ambos eran un par de ediciones basadas en los caracteres originales del Chilam Balam, el libro maya de las profecías, traducido y comentado. Como punto de inicio parecía interesante. Jamás se ceñía a una sola fuente, dos como mínimo y si la mesa está llena de opiniones mejor. En este caso había pensado que dos puntos de vista lo más opuestos posibles serían suficientes. Lo que ya no podía saber con seguridad era que terminarían siendo de ayuda.
El calor apretaba de lo lindo. No era para menos. Con razón aquello era un enorme desierto. Entró de nuevo en el palacio convencido de que la sala de la diosa y los anillos estaban en buenas manos con Dara y Ana. Aquellas escrituras le llamaban más la atención sobre todo constituyendo antesala de aquel siniestro lugar en el que reinaba el misterioso ser que por la mañana le había servido de materia.
Mientras se dirigía a la sala en cuestión intentaba pensar en el posible nombre de aquella figura. Eran tantos los dioses que parecía una tarea complicada saber de cuál se trataba. "Quizás el dios Q, dios de la muerte, preside los sacrificios, podría ser... pero no sé... ...incluso a él se le veneraba. Tenía un ejército de sacerdotes a su entera disposición. A este en cambio, parece que se le repudia por completo y se le confina a una miserable sala en el fondo más recóndito de un palacio." Divagaba en su discurrir por el largo pasillo interior del palacio ajeno a cualquier tipo de actividad o sonido.
Por fin llegó a la sala y depositó todo lo que portaba menos la linterna en el suelo, en el centro mismo de la habitación. Echó un nuevo vistazo alrededor. Como si intentara asegurarse de que todo seguía en orden. Se agachó por un momento para sacar de la mochila un par de cuadernos y algunos bolígrafos y lapiceros. La falta de luz no iba a poner las cosas fáciles.
Lo dejó todo en el suelo. Pensó que lo más oportuno sería escudriñar primero todo el texto en busca de constantes, patrones que le proporcionaran un punto de inicio. Signos idénticos en posiciones parecidas a modo de referencias. Algo parecido a lo que había intentado hacer con Holmes antes de descubrir la portezuela secreta hacia la habitación del nivel inferior.
Comenzó por la pared ubicada a la izquierda de la puerta de acceso, tal y como había determinado por la mañana. Allí estaba el punto de arranque. Se detuvo en aquella especie de línea de salida. Meneó la cabeza intentando relajar los músculos del cuello. Las traducciones nunca habían sido santo de su devoción. Se había esforzado mucho por enfrentarse a cuantas le habían salido al paso a lo largo de su carrera pero no terminaba de acostumbrarse. No obstante no se dejaba llevar por el desánimo. Hasta la fecha se contaban con los dedos de una mano aquellas que habían conseguido salir indemnes de su asedio. Se sintió preparado y comenzó.
Fijó la linterna en la primera línea de jeroglíficos. La superior. Se concentró en los tres primeros. Le sonaban. Comenzó a caminar siguiendo la línea despacio, viendo pasar uno tras otro los símbolos. Al cabo de unos pasos, ya casi en la esquina de la habitación se detuvo. Un símbolo basado en puntos y líneas le indicaba que hasta allí llegaba la primera frase. "Bien" pensó. "Veamos el inicio de la siguiente". Fijó el foco de luz sobre los siguientes símbolos. Curiosamente eran iguales a los tres primeros. - Bueno, gracias al escriba por la deferencia - susurró. Continuó hasta la siguiente frase y así sucesivamente. Recorrío varias veces la sala yendo de un lado para otro en busca de finales e inicios de frase. Los comienzos eran asombrosamente iguales.
"Vale... por lo menos tenemos por dónde empezar." Regresó al centro de la sala donde estaban los libros, cuadernos y bolígrafos. Posó la linterna un momento, tomó los libros, un cuaderno y dos bolígrafos y volviendo a coger la linterna tuvo que hacer malabarismos para evitar que algún objeto terminara en el suelo. - Menudas condiciones laborales... - protestó sonriendo.
Se arrodilló en el suelo dejando los objetos allí. Se sentó en el suelo y abrió los libros. Alumbró los primeros jeroglíficos y con un cuaderno apoyado en el regazo hizo un breve esbozo del primero de ellos. Después se concentró en el dibujo y se acercó los libros para comenzar a pasar páginas. "Parecen glifos identificativos de una autoridad religiosa" pensó. "Veamos..." pasaba páginas sin descanso "...no, no, no....¡alto!... a ver... las formas parecen coincidentes. Un rostro masculino, un sol y unas flores." - Claro...el Ah chilam...el adivino. ¿Profecías?. - De nuevo tomó la linterna y apuntó hacia los primeros jeroglíficos. - Si, eso parece. Bien, veamos el siguiente, debería ser su nombre. Ese me sonaba. El mismo rostro, una nube y un pájaro... - Paul sonrió mirando de nuevo el símbolo - ¡Encantado Nube-Pájaro!...yo soy Paul Mallory. ¿Qué te cuentas? - Se sentía feliz. Había comenzado con buen pie.
Pero aquello no había hecho más que comenzar, desde el suelo comenzó a llenar los cuadernos de garabatos, esbozos de símbolos, tachones y traducciones. Aquellas que creía tener aseguradas eran rescatadas a otro cuaderno con el objeto de clarificar las ideas. Apenas si se daba cuenta de que el tiempo estaba pasando. Había conseguido concentrarse como nunca. Incluso se diría que en medio de aquella oscuridad estaba a gusto. Observaba símbolos, los reproducía, buscaba en los libros y volvía a mirar los originales para asegurarse, la marcha parecía firme, pero no siempre tan llana. Había escollos en el camino. Algunos símbolos fuera de contexto parecían resistirse a su ejercicio.
"Esto no parece que debiera ir aquí". Volvía a comenzar la línea y otra vez regresaba al mismo callejón sin salida. La frase parecía tener sentido pero allí aparecían de nuevo los aquellos elementos extraños. Decidió tratar de dibujarlos con el máximo detalle, incluso obteniendo tomas con su videocámara ayudado por la luz de la linterna. "Sigamos. Esta pared parece inacabable." Resopló.
Se frotó los ojos. Miró el reloj. "Caramba...seguro que ya han cerrado el complejo y yo aquí" pensó. - Bueno, veamos lo que tenemos hasta la fecha. -. Paul buscó el cuaderno donde tenía las frases que había conseguido traducir completamente. Sin darse cuenta había llenado los alrededores de su improvisado centro de traducción en un reguero de papeles llenos de anotaciones, cuadernos y bolígrafos desparramados. Logró encontrar por fin el cuaderno que buscaba.
Lo iluminó con la linterna. Tuvo que entornar un poco la vista. La falta de luz le había obligado a hacer tal esfuerzo que al relajarse para observar con detenimiento aquellas anotaciones notaba que los ojos le estaban pasando factura. - Espero que las Fuerzas Aéreas me paguen la cirugía láser cuando salga de aquí - dijo en voz alta.
Abrió el cuaderno y comenzó a leer los resultados:
"Ah Chilam Nube Pájaro dice: Una nube negra, proclama el poder de la diosa, condena a los impuros al dolor de la destrucción.
Ah Chilam Nube Pájaro dice: El demonio oculto en la oscuridad hará sangrar las estrellas en el fin de los días y, en la muerte, los cuerpos sufrirán la ira del destructor.
Ah Chilam Nube Pájaro dice: Nadie sobrevivirá a la gran furia del malvado señor de la noche que anhela los dominios de la diosa.
Ah Chilam Nube Pájaro dice: La diosa Pájaro del Sur lo manda. Maldice al enemigo o el enemigo caerá sobre ti arañando tus entrañas.
Ah Chilam Nube Pájaro dice: Sólo los impuros que se alejan de la diosa conocen el verdadero nombre del demonio y sufren bajo su maldad.
Ah Chilam Nube Pájaro dice: Ni el padre sol ni la madre luna darán su cobijo a los renegados y malditos.
Ah Chilam Nube Pájaro dice: La luz de las siete luces abrirá el camino de la salvación.
Ah Chilam Nube Pájaro dice: Seguid el camino de la diosa y encontraréis la liberación. "
Al terminar la lectura muchas ideas se le venían a la cabeza y quiso aprovechar el momento para que no se escapase ninguna. Encendió la grabadora de voz y comenzó a hablar:
- Vale. La mayoría de los jeroglíficos traducidos hasta el momento representan a las claras advertencias de tipo profético. Seguramente al objeto de inculcar temor en las gentes de este lugar y mantener así a la parroquia unida. Llama la atención el uso de palabras muy expresivas referidas al poder de destrucción del enemigo de la *diosa*. Un demonio oscuro que hace sangrar estrellas y descarga toda su furia contra los fieles a *Britney*. El fin de los días. Muy típica alusión de carácter apocalíptico. Pero mucho más explícita que sus homólogos terrestres. Se habla específicamente de *final de los días*, del apocalipsis. Los mayas entendían ese aspecto más como el final de un mundo, pero en un sentido cíclico. *Arañar las entrañas*...pueden ser todos ellos términos empleados con carácter enfático. Seguramente buscando causar un profundo temor. Pero podría ser a la vista de la sala del nivel inferior que tuvieran poso de realidad. Hasta es posible que quizás el destino de estas gentes fuera inconscientemente cifrado en estas paredes. En cualquier caso parece claro el carácter maligno del individuo. Existe una especie de paralelismo interesante entre el deseo de mantener a la ciudadanía dentro del redil y la necesidad de resaltar la maldad de este enemigo. Quizás se pretendiera matar dos pájaros de un tiro. Obtener lealtad y advertir de un peligro latente a la vez. -
Paul continuó su disertación ante la grabadora. - Hay algunas cosas de lo más curiosas en la traducción. Por un lado esa referencia a la diosa como *la diosa pájaro del sur*. Sorprendente. Parece que la diosa tenía cabeza de cóndor. Es llamativa la referencia. ¿Conocimientos geográficos importados de la Tierra?. Un cóndor andino. Esto hay que tratarlo con detenimiento. Podría ser relevante. La diosa pájaro del sur.... Nota: avisar a Catherine de esto. - Paul se quedó pensativo por un momento antes de continuar.
- Si. Yo creo que este dislate *geográfico-galáctico* o lo que sea tiene relevancia. Ahora mi favorita, Sólo los malutos conocen el verdadero nombre del demonio y sufren bajo su maldad. Apuesto el sueldo a que esto tiene que ver con el tipo de abajo y los dos relieves que hay sobre el dintel de la puerta. Mañana esto es prioritario. -
- Otra frase que llama la atención y sorprende es la de la luz de las siete luces... ...el stargate supongo... como el camino de la salvación. ¿Un medio de huída?. Supongo que si el demonio es tan malo como lo pintan, cualquier forma de largarse de aquí habría sido una salvación, pero es posible que esto escondiera algo más. Otro punto a considerar con calma. Nota: avisar a Catherine de esto. Y la última de las frases traducidas, que casualmente es la última del conjunto textual. Seguid el camino de la diosa y encontraréis la liberación. Parece pura doctrina. Es la frase final. Una especie de despedida-resumen de las enseñanzas que aquí se encuentran. Mañana volveremos sobre estas inscripciones para terminar la traducción de las mismas -
Paul apretó el botón para poner fin a sus anotaciones verbales. Consideró que había empleado bien la tarde. Había conseguido, con excepciones, desentrañar parte de aquellas inscripciones. Además el tiempo se le había pasado volando. Hora era ya de poner punto y final a aquel canal de información. Recogió todo y echando un último vistazo volvió a salir de la sala pensando, como en él era habitual, en los resultados obtenidos.