<$BlogRSDURL$>
 


Equipos SG-A
El Concilio
Personajes de Celarea
Premios y Reconocimientos

Tau'ri
Exea
Kawachi

Aliados
Enemigos
Celarea
Equipo
Rangos
Glosario


 
Archivo de misiones

 
"Confesiones"
Jonathan Holmes Catherine Ford
Dr. Jonathan Holmes, Asesor gubernamental (Jonathan)
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


Holmes, había aprendido en su vida que cuando quieres hacer algo y que los que te rodean no se enteren, tenías que actuar con la máxima naturalidad, había entrado en embajadas, campamentos, desiertos, selvas, edificios oficiales... y por una extraña razón, ahora se ponía nervioso por... tomar un café.

El local era bastante tranquilo, y escogieron una mesa, lo suficientemente visible para que no pareciera que ocultaban nada, pero lo suficientemente alejada para que no escucharan su conversación. Una charla que empezó con titubeos, como si ninguno supiera que decir, o como expresarse. Un par de cervezas, ya algunos chistes, más tarde, empezó a contar todo lo que tenía que decirle, poco a poco, como si de una gran ola se tratase, quería que supiese todo, le dolería, que todo acabase antes de casi empezar, pero prefería que lo conociera.

Empezó sin mencionar fechas ni nombres, y casi sin describir lugares, le habló de entrevistas en la selva, de seguir caravanas en el desierto, del frío de las ciudades del norte de Europa, de los despachos del gobierno... Cada vez se acercaba más a situaciones difíciles.

Le comentó las decisiones tomadas, en las que tenía que anteponer el bien común al individual, "...cuantas vidas valen muchas vidas". Dió vueltas y más vueltas a la conversación, mirando cómo reaccionaba, para llegar a aquella noche en Bosnia.

Catherine escuchaba, interesada y curiosa, como había aprendido a escuchar desde pequeña. Intercalaba preguntas que Jonathan respondía con paciencia. Podía sentir cómo el hombre sentado frente a ella se tensaba de a poco, como si estuviera afinando las cuerdas de una guitarra que hace mucho se halla en su funda. Podía simpatizar con muchas de sus experiencias, y asentir en perfecta sintonía contrastando su propia experiencia con la de él.

Sin embargo, llegado el momento que le pareció el adecuado, colocó su mano de forma horizontal sobre la mesa, impidiendo que el camarero apoyara sobre ella las dos nuevas botellas de cerveza para reemplazar el último par que habían vaciado. Pronunció, entonces, la palabra mágica, seguida de las otras dos que, supuestamente, tenían algo de magia también.

"Vodka, por favor."

Holmes levantó una ceja - Bueno si jugamos en las grandes ligas, que sea bateando los dos a la vez- "Para mí, Jack Daniels."

Esperó a que sirvieran sus copas, y comenzó su relato, una parte de su vida que estaba nominada como clasificada en todos los informes, un momento por el que perdió a su mejor amiga, tras atender ésta a uno de los miembros de los SAS que le acompañaba,... una noche que marcaría el resto de su vida, y de sus acciones desde entonces, saliendo en solitario o con el gurka que, al contrario del resto de los miembros de las fuerzas especiales, no lo temía.

Esperó a ver su reacción y se lamentó de no tener más alcohol en el cuerpo.

Ella, en consonacia, no podía sino desear haber pedido la botella completa.

Había vaciado el trago a mitad de la historia, y el camarero aún no había vuelto a acercarse. Apoyó los codos sobre la mesa, y sus ojos, cerrados, contra la palma de sus manos. Bajó la cabeza, despacio, como masajeando sus párpados, su frente, hasta llegar finalmente a la raíz de sus cabellos. Recién entonces abrió los ojos, contemplando el afilado borde de la mesa, y sus piernas envueltas en suave denim celeste.

"Dios mío..." En voz baja, acababa de decir las palabras que habían deseado aflorar desde que Jonathan le relatara apenas la introducción de aquella última historia. No tenía ganas de llorar, de eso estaba segura. Tampoco podía simplemente abrazarlo, ni tomar su mano, ni decirle que lo entendía y que todo estaría bien. Ni él parecía esperarlo, ni ella creía que fuera eso lo que necesitaba.

¿Qué habría hecho en esa situación, en su lugar?

Estaba convencida que no se habría quedado con los brazos cruzados, tampoco, pero llegar a tales extremos... Sin embargo, no había estado allí, no lo había vivido, y el hecho de que aún no hubiera tomado ninguna vida con sus propias manos no quería decir que no lo haría. Por definición, sabía que llegaría el momento. Se preparaba mentalmente para ello en cada entrenamiento, en cada reunión, antes de cada salida. Sin embargo, hasta que no sucediera, no podía más que alzar la vista, encontrar sus ojos, y no saber de qué se trataba. ¿Cómo una persona podía llegar a...?

Debía estar loca, pero en toda la historia aparentaba prevalecer un tortuoso sentido de justicia. De la peor clase. "¿Nunca...?" Sentía la boca seca, sin embargo volvió a comenzar. "¿Nunca recordaste nada?"

Holmes vació su vaso, la miró a los ojos, donde intentaba perderse, y no seguir mostrando ese negro lado de su vida. "Con claridad, ...no, recuerdo los gritos de aquella gente antes de que llegaramos, algunas ordenes antes del ataque, y luego...imagenes sueltas, parecía que todos se movieran a camara lenta. La cara de Morlok atacandome con el martillo que empleaba, un brazo intentando agarrar a uno de mis compañeros... y después mirar a mi alrededor, ver la cara con la que todos me miraban, y tener agarrada de mi mano la cabeza de aquel asesino. Las siguientes dos horas cuando nos lanzamos sobre la persona que dio las ordenes, son más claras, y fue cuando empecé a escuchar mi apodo por primera vez."

Paró su relato un instante, mientras el camarero servía otra ronda, una pausa que necesitaba para poner un par de ideas en su cabeza, todavía no podía notar si la había perdido, pero por lo menos era la persona que mejor lo conocía en estos momentos, y eso ya era mucho para él.

"Esta historia tiene un final anexo, tardé seis meses en encontrar al Comandante que había ordenado que no siguieramos protegiendo el convoy de refugiados, que... * estaría bien, bajo la protección de tropas regulares *, lo trasladaron a las oficinas en Bélgica, en una de las misiones de reconocimiento, mi compañero y yo, ...bueno pasamos por su casa y le dejamos claro un par de cosas, y ningún hueso sano."

"Bueno esa es mi parte más... digamos que eso es lo que me separa de todo, y lo que me asusta, es que no tengo remordimientos, que puedo dormir. Bueno y si ahora te quieres salir corriendo, lo entenderé, pero" sonrió mientras la volvía a mirar a los ojos "termina la copa, por los ...viejos tiempos y los viejos soldados."

Catherine alzó la medida, automáticamente. La vació del mismo modo, antes de cerrar los ojos con fuerza, y que sendas lágrimas se escaparan, sin que siquiera intentara justificarlas por lo fuerte del vodka. Demoró en abrirlos de nuevo, para buscar la hora en su reloj. Aún tenían tiempo. No iba a usarlo preguntándole por qué no estaba preso: conocía lo suficiente de su familia como para saber que las influencias del abuelo no se detenían en las fronteras del Reino Unido.

Podía justificarlo... hasta un punto en el que ya no podía engañarse más. Lo sabía capaz de actuar de esa forma, sin embargo ahora conocía que podía llegar a un punto en el que todas las inhibiciones culturales no podían sujetarlo. Y lo que no conocía, era si podía vivir con ello. Ni siquiera él sabía si podía vivir con ello... Al menos, reconocer su temor ante la falta de remordimiento era lo que lo mantenía humano.

Sonrió con amargura. Lebau lo conocía, y mucho mejor que ella. Finalmente, se dirigió a Jon en voz baja. "Esto es lo que vamos a hacer: vamos a pedir café, fuerte y negro, y vamos a volver a la base despacio, que no se note todo lo que tomamos." Hizo una pequeña pausa, antes de continuar. Había dejado lo más difícil para el final, pero no tenían el lujo de ninguna normalidad a la que regresar.

"Y vamos a hacer de cuenta que el día de hoy no pasó... porque, ahora, no puedo enfrentarme a todo esto."

Holmes asintió, pensaba callarse, y seguir callado hasta que la dejara en la base, hacer caso a su poco sentido común y no destrozar, más lo que ya había destrozado...claro que después de cruzar ese punto de no retorno, poco quedaba ya, así que por lo menos terminaría de decirlo "OK, como quieras, no pretendía en ningún momento que me concedieras el perdón, no pretendía, que me comprendieras, para mi desgracia, ni yo me comprendo, sólo quería que supieras todo de mi...no quería empezar algo para que se destrozara, prefiero nunca empezarlo...y no me digas que este día no pasó, por que tienes algo de mi que puede que no te guste,...pero que nadie más tiene."

Llamó al camarero, y pidió los cafés, quería besarla, pero no podía forzar a que sintiera nada por el y no quería un beso por compasión.

Confundida, sólo podía pensar en irse. Caminar por la playa, llorar un poco... desahogarse de una forma que no podía hacer frente a él, y mucho menos de regreso en la base, expuesta a todo, y a todos. Se dispuso a sufrir el silencio, porque no había palabras que pudiera decir... para explicarle que estaba equivocado. Que tan sólo necesitaba tiempo, porque cambiaba de opinión cada tres segundos, y ya se había arrepentido de lo que había dicho. Que él no necesitaba su perdón. Por el contrario... lo había herido, y quería el suyo.

Pero el nudo en su garganta ya se había cerrado.


Comentarios: Publicar un comentario
 

Stargate: Alianza es un juego de rol por e-mail, basado en la serie de televisión Stargate SG-1.
Stargate, Stargate SG-1 y Stargate Atlantis son propiedad de MGM-UA Worldwide Television, Showtime,
Gekko Film Corp., Glassner/Wright Double Secret Productions y Stargate SG-I Prod. Ltd. Partnership.