<$BlogRSDURL$>
 


Equipos SG-A
El Concilio
Personajes de Celarea
Premios y Reconocimientos

Tau'ri
Exea
Kawachi

Aliados
Enemigos
Celarea
Equipo
Rangos
Glosario


 
Archivo de misiones

 
"Bajo el fuego"
Andrew McBride-Smith
Subteniente Andrew McBride-Smith, Inteligencia Militar y Comunicaciones (David M.)


Casi acarició con la nariz el silenciador de su H&K USP .45 Tactical mientras se recostaba hacia atrás con las piernas flexionadas. La pared era cómoda o acolchada mucho más de lo esperado. Aunque su espalda hubiera encontrado un tacto más duro y frío como cabía esperar por la textura de hormigón y acero de la base, no por eso hubiera disminuido el grado de ansiedad y nerviosismo que tenía atenazado a Andrew.

Movió los dedos y se asomó por la esquina, no se veía a nadie en el cruce. Pero un ruido no muy lejano de pasos le puso sobre aviso. Necesitaba un plan. Sabía que no quedaban muchos, tal vez una media docena escasa, pero podían darle problemas. Sabía que no eran humanos, y al contrario que estos era fácil que no cometieran fallos. Necesitaba un plan a prueba de tontos, que no confiara en un error táctico de su oponente. Sabía poco de los invasores, los bors o como se llamaran eran famosos por sus capacidades de combate y su inteligencia estratégica. Para Andrew eso solo significaba que seguro que disparaban muy bien y eran difíciles de emboscar, además de que si cometía algún error lo detectarían y eliminarían.

Sus compañeros habían hecho un buen trabajo antes de caer, la verdad es que McBride no se podía permitir pensar en ellos, no podía dejar que nada lo distrajera. Ahora estaba solo él en una clara inferioridad numérica y el destino de la humanidad podía depender del resultado. La cuenta atrás continuaba inexorable y sabía que era a lo que se exponía, al menos debería retrasarlos.

Miró como andaba de munición. Acabó guardando la H&K porque pese a ser muy buena para infiltrarse, le iba a servir de poco con lo que le restaba del cargador. Buscó con la izquierda su querida MP5, pero obtuvo otra decepción con las 3 o 4 balas que le restaban. Con frustración la arrojó al suelo, eso sí, intentando no hacer ruido. Sacó su última esperanza: la Desert Eagle, no le cabía duda de que no era reglamentaria, pero era lo único que podía salvarle la vida. Tenía su carga completa y otro cargador en caso de que lo necesitara. Poco a poco se fue haciendo la luz al final del oscuro túnel. Acarició con cariño y suavidad el pulsador de su arma, usando la sensible yema de su índice.

Tenía que atraerlos hacia allí sin delatar completamente su posición, así que era un buen momento para darle un uso ?creativo? a su última granada. La verdad es que añoraba una M249 con la que poder prescindir de elaboradas complejidades, pero no había tenido mucho tiempo para elegir en su breve paso por el arsenal. Un soplido fue su forma de intentar exorcizar todos los malos espíritus que parecían estar sobrevolando su cabeza, se guardaría la anilla para el futuro.

3, 2, 1... ¡Comienza el espectáculo! Intentando no demostrar su 'habilidad' como jugador de baloncesto, si no su destreza como jugador de bolos, Andrew apuntó a la pared opuesta del pasillo que se perdía a su izquierda. Lo principal era evitar que un estúpido rebote le devolviera el artefacto explosivo y que a ser posible se perdiera bastante lejos... Se apoyó en la pared cercana y abrió la boca a la espera de la inminente detonación.

Tras el estallido todo ocurrió como había previsto. Los terroristas salieron corriendo en dirección al pasillo donde había explotado la granada dándole la espalda. Espero a que pasaran todos, los cinco, y antes de que se perdieran por la esquina pero tras estar casi seguro de que no venía nadie más detrás comenzó a desatar su ira. Cada disparo de su arma era una sentencia de muerte, si acertaba... para sus enemigos, si falla... no cabía duda.

Un certero disparo a la cabeza eliminó al oponente más a la izquierda, que nunca sabría que le pasó. Dos disparos a mitad y en la parte superior de la espalda eliminaron al siguiente. El tercero ya se había girado cuando recibió un impacto en el cuello, McBride lo sentía pero no podía permitirse acabar con su sufrimiento. Un afortunado disparo en la mano desarmó al cuarto y un disparo a la derecha del esternón acabó el trabajo. Andrew no pudo menos que sorprenderse de su puntería cuando el último de sus enemigos cayó al suelo agarrándose el abdomen con un inmenso boquete, que él había provocado más por instinto que por hacerlo de forma consciente.

Cuando la pared enfrente suyo y no muy lejos de su cabeza se agujereó y comenzó a oír disparos, se dio cuenta de su error. "Ningún plan sobrevive al campo de batalla". No había tenido en cuenta a otro de los invasores que venía más rezagado y que intentaba usarlo de diana. Un rápido giro de muñeca e intentó devolver el fuego, mas tres chasquidos después pudo constatar que no le quedaban más balas. Un ardiente pinchazo en el brazo izquierdo le hizo caer en la cuenta de la urgencia de su situación.

Volvió marcha atrás de vuelta a su escondite, zigzageando mientras intentaba con la izquierda recargar su arma. Movía la cabeza hacia los lados siguiendo sus movimientos, como si eso le ayudara a esquivar la lluvia de balas que caía sobre la pared de su izquierda. Cuando llegaba al final casi al doblar la esquina ya tenía su arma lista, se lanzó hacia su cobertura mientras disparaba dos tiros. Su objetivo era más hacer desistir a su perseguidor que eliminarlo de pura chiripa.

Mientras se levantaba con otro movimiento de su mano derecha y se preparaba con la izquierda para echar a correr casi se cae para atrás del susto. Justo enfrente suyo había otro de los terroristas apuntándole con un AK 47. Sabía que no podía hacer nada, intentó apartarse sin éxito. La lluvia de proyectiles le atravesó desde el pecho a la cabeza. Lo siguiente que vio fue su cuerpo caer desde fuera de él y como la pantalla se llenaba de nombres y estadísticas.

- Maldita sea... - Andrew no pudo evitar que su repentina derrota y el cabreo subsiguiente casi le hiciera tirar el ratón e inconscientemente pulsara con su pulgar izquierdo el espacio que le hacía aparecer de nuevo en el arsenal. - ... esta vez casi lo consigo.

(Game Over)


Comentarios: Publicar un comentario
 

Stargate: Alianza es un juego de rol por e-mail, basado en la serie de televisión Stargate SG-1.
Stargate, Stargate SG-1 y Stargate Atlantis son propiedad de MGM-UA Worldwide Television, Showtime,
Gekko Film Corp., Glassner/Wright Double Secret Productions y Stargate SG-I Prod. Ltd. Partnership.