"Alguien con quien hablar"
Dr. James Lebau, Diplomático economista (Hugo)
Marine Gary Gilliam (PNJ-Hugo)
James observó durante un buen rato como trabajaban los soldados, al parecer estaban investigando los subsuelos de la zona mediante sondas y registrando los patrones meteorológicos. James no terminó de entender muy bien para qué y eso no le servía de mucho. Las presiones eran muchas y tenía que encontrar algo que por lo menos sirviera de excusa para retrasar el casi seguro cierre del proyecto y el buen o mal tiempo del planeta no le serviría, así que como no encontraran petróleo o el líquido famoso que tanto ansiaban los *serpientes* poco podía sacar de allí.
De repente uno de los soldados se puso a golpear una de las pantallas.
-¡Maldito trasto! -grito.
Uno de sus compañeros le calmó rápidamente haciendo un leve gesto disimuladamente para recordarle que James estaba por allí. En esos momentos un joven soldado pasaba por la puerta de la tienda.
-¡Eh, Lentes! -chilló uno de los soldados. El joven entró la cabeza en la tienda.
-¿Qué os duele chicos? -preguntó.
-La maldita pantalla que se ha quemado, ves a avisar al sargento haber si hay una de repuesto, y no tardes mucho.
-Sois lo peor, espera un momento -el chico desapareció para volver al cabo de prácticamente un cuarto de hora, entre sus manos llevaba una caja de cartón- aquí tienes tu maldita pantalla y esta vez no la rompas.
-Gracias 'Lentes' -dijo mientras cogía la pantalla y la desenvolvía.
El chico se quitó la arena de la ropa y fue entonces cuando reparó en la presencia de James, se le acercó y le tendió la mano.
-Hola.
James se le quedó mirando sorprendido y le estrechó la mano. -Hola, encantado de conocerte -después de parpadear un par de veces el chico continuó hablando.
-Mi nombre es Gary pero todo el mundo me llama 'Lentes', le importa si me siento.
-Claro que no, adelante -después de tanta *hostilidad*, el arrebato de amabilidad había cogido desprevenido a James, pero era de agradecer el poder hablar con alguien-. ¿Y por que te llaman 'Lentes'?
-Básicamente por dos razones: a, mis gafas, b, por mi afición a la fotografía -de uno de los bolsillos sacó una pequeña cámara compacta-. Siempre llevo una cámara conmigo, suelo encargarme de los *reportajes gráficos* en muchas ocasiones. Lo único malo es que *el comité de censura* se encarga de las fotos y nunca puedo guardar un recuerdo, que le vamos a hacer.
-Ya veo. Dime ¿llevas mucho en el proyecto?
-Entre hace poco. Puedo serle sincero.
-Claro -respondió James.
-No se ofenda, pero si he venido a hablar con usted es por que no creo que sea justo que este ahí tirado mirando como trabajan los demás y ya está, pero por favor no me venga con un interrogatorio.
-No pretendía interrogarte. Sólo hablar.
-Ya claro. Yo le hago un trato, demos una vuelta por el campamento y hablamos, pero me reservo el derecho de no responder a lo que quiera.
-Me parece bien, tus compañeros empezaban a resultarme muy aburridos.
-Pues si que ha tardado en darse cuenta -los dos rieron y salieron de la tienda.
Durante unas horas, James y Gary estuvieron hablando y paseando por el campamento, el chico era joven pero de conversación agradable y parecía que allí sería el único que estaba dispuesto hablar sin forzar un interrogatorio. Daba la impresión que lo habían enviado adrede para entretenerlo, pero no importaba, lo que le importaba era poder saber más de como funcionaba aquello y el chico, inexperto, hablaba más de lo que creía. Eran muchos años de experiencia en política para poder extraer de una palabra toda la información necesaria.
-¿Así que eres un poco el chico para todo?
-No exactamente. Soy un soldado como otro cualquiera, llevo poco en el cuerpo, apenas dos años. El problema es que una vez montado el campamento, a no ser que me asignen al grupo de *excursión*, normalmente yo no tengo mucho trabajo que hacer excepto las tareas básicas de un soldado de rutina, vease: guardias, limpieza y demás. A no ser que necesiten alguien para hacer una foto digna del National Geographic que entonces me llaman a mí.
-Y ahora mismo, en todo este rato que llevamos hablando, ¿no has tenido ninguna tarea rutinaria de soldado que hacer o es que te has escaqueado? -Gary miro a James sin saber muy bien que decir, pensando la respuesta correcta-. No te preocupes chico, no le des más vueltas, vamos a seguir andando y charlando. Cuéntame cómo acabaste aquí.