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"Un cuaderno de dibujo y una taza de chocolate"
Madeleine Monteloup
Dra. Madeleine Monteloup Parker (Yolanda)


Nada más salir por la puerta Catherine, Madeleine se quedó pensativa. Apenas disponía de dos días para preparar la * excursioncita * a través del Stargate. Tenía mucho que preparar.

Por otra parte, la preocupación de la Capitán por la presencia de Holmes indicaba algo más que seguramente se sabría a su debido tiempo. Las últimas palabras de ella fueron suficientes para que dejara de insistir en el tema. Pero ya avisada y sabiendo que estaba por la base, se cuidaría mucho de encontrarse con él por los pasillos. Por lo que decidió quedarse a tomar un chocolate en el laboratorio pese a que quería ir a relajarse a la cafetería. Aunque sus compañeros se habían ido y la habían invitado, decidió no acompañarlos para evitar malos encuentros. No le importaba quedarse sola, lo hacía muchas veces.

Había conseguido que la dejaran después de mucho insistir, en un pequeño rincón del laboratorio en donde había colocado una mesa, sobre la cual había varios estantes repletos de libros y anotaciones. Debajo de los estantes y frente a ella, un tablero de corcho en donde había multitud de notas sujetas con chinchetas, y algunas fotos tomadas en varios planetas, en donde se mostraban especies vegetales muy interesantes de otros mundos similares a la Tierra. También se podía ver claramente una foto en la que se encontraba con su hermano Will y su sobrina. Justo debajo de ella, casi escondida se encontraba una foto de Andrew con ella en el jardín de los naranjos en Versalles. Y al lado una foto de ella con Chip, en la que se encuentra recostados sobre una palmera en actitud claramente cariñosa.

En la parte derecha de la mesa formando escuadra con la pared, había colgados unos cuantos dibujos a carboncillo de la planta del cacao y sus tres variedades. Y junto a ellas unas cuantas semillas enmarcadas del mismo. Ese era su micromundo dentro del laboratorio. Aspiraba a tener su propio despacho algún día, o alguna habitación en donde poner todas sus cosas, incluidas sus colecciones de libros sobre plantas que en breve llegarían a Guam, y que le servirían en sus investigaciones. Sus viejos libros que tan buenos y amargos recuerdos le traían.

Había conseguido el chocolate que le gustaba tanto, y podía preparar a su antojo cuanto quisiera en el mismo laboratorio sin necesidad de salir durante horas. Esto por supuesto lo había hecho a propósito para poder investigar durante horas sin necesidad de salir. El chocolate se lo habían traído desde Suiza (concretamente de Vevey) junto al lago Leman en donde se encontraba situada Cailler, la primera casa chocolatera de Europa. Lo había conseguido a través del sargento de intendencia en un campeonato de billar, en realidad fue muy sencillo.

Se sentó en el suelo junto a su rincón del laboratorio, de manera que no se la viera mucho, con su taza de chocolate apoyada en la silla y su viejo cuaderno de dibujo apoyado en sus piernas. Y mientras se bebía a sorbitos el chocolate caliente fue pasando sus hojas, en él tenía no solamente dibujos de sus compañeros, sino también de las primeras muestras tomadas en su primera salida por el Stargate. Pasando las hojas de su cuaderno, se dibujó un sonrisa al pararse en el rostro de su sobrina, Paulette, hija de su hermano Will. Era una mulata preciosa. Estaba muy orgullosa de ella, siempre llevaba su bloc consigo para tenerla un poquito cerca.

Abrió el cuaderno por el principio, para poder ver lo que había dibujado desde su primera andadura a través del Stargate. Vió los dibujos que había hecho de sus compañeros, allí estaban todos (incluidos todos los que había le hecho a Chip), la verdad es que le extrañaba mucho. Madeleine se metió la mano en el bolsillo para sacar la bola que Chip le regaló y que siempre llevaba con ella. La sacó del cajón de su escritorio. Apretó el botón oculto, y la dejó sobre el escritorio. Acto seguido le salieron unas patitas y se abrió por la mitad, comenzando a sonar el Murmullo de la Fuente de la Primavera de Vivaldi. Comenzaron a girar las florecillas que había dentro alrededor de un pequeño lago. Era una de sus creaciones, pues Chip siempre estaba haciendo cosas con todo los materiales que pillaba por la base. Se lo regaló cuando le anunció su partida hacia Nueva York. Todavía se emocionaba cada vez que la llamaba. Pues aunque había pasado cierto tiempo, siempre estaba en contacto con ella.

Siguió pasando las hojas del cuaderno hasta pararse en el dibujo del doctor Holmes. No sabía muy bien porque aún lo llevaba, quizás porque sirvió de base para hacerse una diana que tenía colgada en su habitación con la cara de Holmes. Si se acertaba en la nariz, obtenías 1000 puntos. Aún recordaba aquella salida que la desquiciaba. Con lo orgullosa que era ella, y qué fácil había doblegado su orgullo, en el fondo eso era lo que no podía soportar.

Se tomó otro sorbito de chocolate calentito, mientras pasaba página para ver un dibujo de su casa junto a la playa, un lugar cercano a Pago Bay, junto a la playa, salvaje y encantador, del cual se enamoró nada más verlo. Se encontraba al final de la calle de un pequeñísimo pueblo costero, formado por apenas tres o cuatro casas. Era una casa construida después de la Segunda Guerra Mundial como lugar de vacaciones. Ahora era todo lo que poseía en el mundo. Su otra casa la había vendido para darle el dinero Paul y que este pudiera salvar a su hija la cual padecía una enfermedad tan terrible como es el cáncer. Todo se lo había dado a Paul, y no se arrepentía por ello. Ella siempre había estado acostumbrada a una vida fácil, y ahora era el momento de demostrarse así misma que podía valerse sin la ayuda del cheque de papá. No tenía nada más que aquella casa, la cual ella misma había restaurado y arreglado. Aún le quedaban por terminar algunas cosas, y tenía a medio pintar alguna habitación. Lo hacía en sus ratos libres y era su mejor terapia para relajarse. Pronto traerían algunas cosas de su antigua casa que no había vendido, sobre todo algunos muebles y enseres personales. Llegarían al día siguiente, esperaba al menos llegar a tiempo para recibir al camión de mudanzas.


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Stargate: Alianza es un juego de rol por e-mail, basado en la serie de televisión Stargate SG-1.
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