<$BlogRSDURL$>
 


Equipos SG-A
El Concilio
Personajes de Celarea
Premios y Reconocimientos

Tau'ri
Exea
Kawachi

Aliados
Enemigos
Celarea
Equipo
Rangos
Glosario


 
Archivo de misiones

 
"Página en blanco"
Paul Mallory
Dr. Paul Mallory Rush, Profesor de Historia.(Pablo)


Sin tiempo para respirar Paul había sido conducido a su pequeña oficina cargado con sus bártulos. El recibimiento no había sido como lo esperaba y recordaba. En su breve paseo hasta sus dependencias, Paul había comprobado con intriga como la base parecía encontrarse en movimiento activando así una curiosidad inusitada y acrecentando la sensación de haber entrado de golpe en una especie de torbellino controlado y aparentemente carente de emociones.

Cuando el marine que le acompañaba le invitó a entrar en el despacho y cerró la puerta, Paul sintió una calma que se tradujo en un resoplido. Tras posar una gran bolsa que llevaba en su mano derecha avanzó unos pasos hasta encontrarse justo delante de una mesa vacía que a él le tocaría llenar. Miró a su izquierda y pudo ver un armario modular compuesto por una serie de estanterías vacías, un pequeño fregadero y una repisa donde una cafetera vacía parecía reclamar a gritos que alguien le hiciera sentirse útil. Por encima y por debajo dos alacenas cerradas completaban el mobiliario.

La sobriedad de la estancia le provocó un profundo aburrimiento. "Habrá que darle algo de vida a esto" pensó. Como un resorte reaccionó depositando sobre la mesa la mochila que llevaba a la espalda y la carpeta que le había sido entregada nada más llegar con la única instrucción de revisarla lo antes posible.

Pero para Paul lo primero era lo primero... y lo primero no era ni más ni menos que hacer de aquel minimalista entorno un espacio algo más humanizado y habitable, al menos si ahí debía desempeñar su función. Y se puso manos a la obra. Abrió la mochila en la que llevaba algunas fotos y otras cosas que solían acompañarle en sus viajes de trabajo tuvieran la duración que tuvieran.

La sensación de empezar nuevamente de cero no era precisamente novedosa... de hecho parecía que su vida fuera como la de un disco duro que hubiera sido borrado y reiniciado ya varias veces. Sin embargo, a diferencia de los discos duros, los seres humanos podían seguir recordando tiempos pasados y Paul no era ninguna excepción.

Poco a poco fue sacando las fotografias, la primera de ellas, como no podía ser de otra forma llevaba consigo una imagen de toda su familia, incluido el mismo Paul durante una reunión familiar celebrada con motivo del cumpleaños del paterfamilias. Allí estaban sonrientes los padres de Paul, sus dos hermanos, Amanda y William, la mujer de éste, Joan, con la pequeña Amber en brazos y el propio Paul en el jardín de la casa que la familia tenía en Fort Lauderdale durante un día soleado de mayo.

Una sonrisa afloró en su rostro. No es que los últimos tiempos hubieran sido precisamente fáciles en el entorno familiar pues la relación entre los hermanos no atravesaba su mejor momento pero a pesar de todo aquella imagen reflejaba la felicidad de todos los miembros de aquella familia por poder estar juntos en un acontecimiento tan importante.

Tras colocarlo en un tablón de corcho colgado en la pared justo detrás del escritorio dirigió la mirada hacia la siguiente en el que tres personas riendo a carcajada limpia habían sido "capturadas" en una pose divertida justo en medio de Trafalgar Square rodeados de palomas. La foto había sido tomada en el mes de julio de aquel mismo año cuando Paul aprovechó las vacaciones para viajar a Londres a visitar a sus viejos amigos Brian y Natalia con quienes años atrás había compartido unos meses inolvidables en las profundidades de la selva paraguaya.

Paul no pudo por menos que sentir una sana envidia por sus dos amigos que ahora residían casados y felices en un precioso apartamento del Soho londinense cerca de la Universidad en la que juntos trabajaban. Aquel fue un mes estupendo, pensó. Lástima que la lluvia tuviera que hacer de las suyas.

Había otras fotos que completaban el lote y que poco a poco ocuparon sus lugares en el tablón pero ninguna de ellas le traía malos recuerdos, bueno... no exactamente ninguna. La última foto que Paul tuvo entre sus manos le devolvió un rictus de seriedad e incluso cierta angustia al rememorar los acontecimientos que se escondían detrás de aquella imagen. No sabía muy bien por qué la llevaba consigo pero el caso es que ahí estaba. En la imagen aparecía Paul de pie con unas carpetas bajo el brazo ante la entrada del museo nacional de Historia de Tokyo al que durante una semana estuvo acudiendo para dar unas conferencias acerca de las culturas mesoamericanas en la época precolombina. La imagen en sí no destilaba ninguna sensación pero lo que había detrás de ella era profundamente angustioso. Había sido tomada recientemente... tan sólo tenía unas horas como quien dice... Concretamente el 11 de septiembre.

Aquella mañana Paul llevaba a sus espaldas una carga demasiado pesada para un hombre, la carga de la incertidumbre. La noche anterior había recibido una llamada en su hotel. Era su hermana, Amanda. Paul aún no sabía nada de lo sucedido y fue su hermana quien tras rogarle encarecidamente que encendiera una televisión le dio la horrible noticia. En aquella fotografía Paul no sólo llevaba a cuestas el dolor por sus compatriotas caídos en aquel infierno de acero y cristal, además, llevaba a cuestas una tremenda duda que ahogaba su corazón y su mente en una profunda oscuridad y confusión. Amanda no sólo le había hecho conocedor de los trágicos acontecimientos sino que además le había dado la noticia de que Sarah estaba en Nueva York por esos días asistiendo a un congreso de abogados penalistas y no había sido capaz de contactar con ella. Aunque no lo reflejara, aquella fotografía contenía todos aquellos macabros ingredientes.

Afortunadamente justo antes de incorporarse a la base militar, Paul recibió una nueva llamada de su hermana confirmándole que Sarah se encontraba bien y que afortunadamente todo se había quedado en un susto para ella. Y un tremendo alivio para Paul.

Lanzando un suspiro al aire situó la última foto en una de las esquinas del marco de madera barata que rodeaba el tablón y luego prosiguió con los libros a los que ya no prestó tanta atención porque sabía perfectamente que tendrían más tarde o más temprano su momento de gloria. Unos compactos y otros pequeños objetos decorativos además de su inseparable portátil completaron la labor. Una vez que todo parecía en su sitio Paul retrocedió unos pasos y se quedó quieto tratando de obtener una visión de conjunto de la sala.

"Mucho mejor" pensó.

Su siguiente paso fue poner en marcha la cafetera...tenía la ligera sospecha de que el café acabaría siendo compañero fatigas durante su estancia allí enfrascado en libros, investigaciones, lecturas y demás. Poco a poco la estancia comenzó a registrar un olor cada vez más intenso a café y aquello pareció transformar definitivamente el ambiente. No es que fuera su apartamento de Houston o la casa de sus padres de Florida pero hasta donde el tamaño de sus enseres se lo permitía el resultado no era en absoluto decepcionante.

Mientras la cafetera hacía su trabajo Paul se sentó y encendió el flexo que había sobre su mesa. Sus ojos reaccionaron levemente ante la repentina irrupción de la nueva fuente de luz. Tomó un lapiz y comenzó a jugar con él mientras abría la carpeta que los miembros de la base le habían proporcionado. Había varias fotos, así como una especie de informe que Paul comenzó a leer con detenimiento siendo consciente de que aquellas eran las primeras palabras que llenaban una nueva página en blanco de su vida.


Comentarios: Publicar un comentario
 

Stargate: Alianza es un juego de rol por e-mail, basado en la serie de televisión Stargate SG-1.
Stargate, Stargate SG-1 y Stargate Atlantis son propiedad de MGM-UA Worldwide Television, Showtime,
Gekko Film Corp., Glassner/Wright Double Secret Productions y Stargate SG-I Prod. Ltd. Partnership.