"Nuevo destino"
Dr. James Lebau, Diplomático economista (Hugo)
General George Hammond, OC Comando Stargate (PNJ-Blanca)
Tras varias horas de viaje, había tenido que pasar tres días por la ciudad debido al atentado, la base se había encontrado en alerta máxima y no se permitía entrar o salir a nadie, pero por fin James llegó a la base. Le costó casi una hora pasar todos los controles de seguridad, pero finalmente estaba allí, después de que tantos años atrás hubiera oído hablar del proyecto, por fin, se encontraba en las instalaciones del proyector Stargate, bajo miles de toneladas de tierra.
James fue conducido a través de los túneles, pasadizos y ascensores, hasta llegar a la base *habitable*, las plantas donde se encontraba el personal de investigación, los despachos y el famoso stargate. El sargento le condujo marcialmente hasta el despacho del general Hammond, James miró su reloj, puntual como siempre. Hacía unos días que había recibido un mensaje del general para que fuera a verle a la base y ahora allí se encontraba. Tras darle su nombre a la secretaria esta llamó al general para avisarle de la visita, con un gesto dió paso a que James entrara. Este abrió la puerta para encontrarse al general levantándose para saludarle.
"General, me alegro de verle de nuevo. No sé levante por favor." James le dió la mano.
A medio incorporarse, apoyándose fundamentalmente sobre el escritorio con la mano izquierda y en una posición poco grácil para un hombre de su contextura, Hammond se las ingenió para estrechar con firmeza la mano de Lebau sin perder dignidad. "Me alegra recibirlo finalmente en la base, Doctor. Por favor, siéntese."
"¿Qué tal se encuentra general? ¿Y sus nietas? Deben de estar ya enormes."
Hammond asintió, marcando un punto en el aire con su mano derecha. "La más pequeña ya está así de alta," sonrió, evidentemente orgulloso, perdiendo durante ese instante la solemnidad de su cargo para convertirse en un simple abuelo. "Y así de alta es también la montaña de travesuras que pueden hacer en sólo una hora," finalizó, ampliando la sonrisa, aunque luego bajó la vista hacia la -pequeña en comparación- montaña de carpetas de tapas rojas que adornaban su escritorio.
James no pudo hacer otra cosa que sonreir al ver la cara del general, o mejor dicho de *el abuelo*, una leve imagen paso por su cabeza, fugaz, donde el se econtraba muchos años en el futuro con dos jovencitas jugando a sus pies, no dejó que estas imagenes se pudieran notar en ningún gesto de su casa, demasiadas partidas a poker y conversaciones diplomáticas le daban la experienciea.
Hacía cinco años Hammond había ofrecido a Lebau sus condolencias, y ciertamente no podía corresponder con una pregunta de las mismas características. Decidió, entonces, comenzar a abordar *el* tema de su encuentro, aunque fuera por una tangente.
"¿Cómo le sienta el nuevo trabajo, Doctor?"
"Pues si le soy sincero no lo sé. Todavía es demasiado pronto para poder tener formada una opinión muy clara al respecto. Aunque hay muchas cosas que no me terminan de quedar claras. General, ya que vamos directos al grano. ¿Por qué desean cerrar el segundo comando y la unidad de instrucciones? Cuando hable con usted hace años el proyecto parecía viable. He leido los informes preliminares, me resulta una maniobra política de lo más extraña."
James se recostó en el asiento esperando la respuesta, Hammond y James se habían conocido en la Casa Blanca hacía ya ocho años y no terminaba de enterlo, por eso estaba allí antes de lo que debería, a James le gustaba trabajar sobre seguro, teniendo el máximo de puntos aclarados y estaba seguro de que el general no era partidario de cerrar los otros grupos.
"Desde mi punto de vista, no es la viabilidad lo que está en discusión, Doctor," contestó el General, mirándolo a los ojos. "Sin embargo, no es la primera vez que esto se discute, y sabemos muy bien que no será la última." Sacudió la cabeza, ese tema siempre sería la espina en su costado. "Las presiones de distintos grupos de intereses son muy fuertes, y aunque aparenta que todos tuvieran el mismo objetivo, las estrategias para lograrlo no están basadas en el mismo código de ética." Esa mención le parecía importante. Lebau había demostrado que la suya no era muy diferente de la propia, por lo que al menos sabía que en ese nivel estaban de acuerdo.
"Me preocupan las repercusiones que pueden sucederse," continuó Hammond. "Si se cerrara el Segundo Comando, Doctor, la Unidad de Instrucción o ambos, perderíamos una ventaja táctica para nada despreciable, sin contar con que existe la posibilidad que el Stargate fuera requerido de regreso o que su uso posterior -porque no dudo que existan ya planes para ello- pusiera en peligro las relaciones con nuestros aliados. Como sabe, ya pasamos por esa experiencia." Suspiró, aunque más que suspiro se oyó como un suave bufido. "En cualquier caso, no estaremos sino dando pasos hacia atrás."
"Comprendo general, estoy seguro que desde que se descubrió el Stargate ha sido un pastel deseado por todos: CIA, NSA, NID, otras facciones del ejercito. La USAF ha demostrado hasta ahora funcionar bien, de la manera correcta. Pero siempre habrá gente que quiera resultados más rápidos sin importar los costes o por encima de quien se haya de pasar." James se rascó la barbilla pensativo. "Si se cerrase el Segundo Comando pasaría a manos de alguno de estos grupos, dudo mucho que fuera a las fuerzas terrestes, por ejemplo, eso sería más fácil con una orden directa del presidente. Pero si se envía un grupo *neutral* y se demuestra que la USAF no está haciendo las cosas correctamente, que dos Stargates, tres si contamos la unidad de instrucción son demasiado, sería fácil que cambiara de manos."
"Además, siempre ha habido mucha discrepancia al hecho de que fueran militares los que tuvieran el poder absoluto del proyecto." James miró al general "Si he de serle sincero a mi tampoco me hacía excesiva gracia, pero el tiempo me ha demostrado que usted siempre ha obrado como debía general y temo que al mando de otra persona las cosas no fueran así." James comenzó a tambolirear los dedos sobre su pierna, hablaba en voz alta lanzando sus pensamientos al aire. "Siempre he odiado que se juegue de esta manera, no se si realmente el segundo comando o la unidad de instrucción funcionan como deberían, pero es la excusa perfecta."
Hammond asintió con la cabeza, pausadamente, sopesando nuevamente todas las variables que conocía, coyo resumen Lebau había realizado con eficaz precisión. Lanzó la pregunta parsimoniosamente, a sabiendas de que ello no la haría menos directa.
"¿Cuán *neutral* es el grupo, Doctor?"
"Esa es un pregunta muy delicada General. Como en buena partida de poker los jugadores permanecen siempre con las caras inexpresivas. A ciencia cierta no sabría decirle, no conozco en exceso a *El Grupo* pero si he tenido contactos con el Doctor Holmes, un hombre eficiente, pero sus metodos se asemejan más a los del NID o la CIA que a los *nuestros*. Ello no indica nada, por supuesto, son meras divagaciones." James se rasco la barbilla y se inclinó un poco hacia delante. "Pero digame General. ¿A quién contrataría usted si estuviera en la misma situación? ¿A alguien que usará unos metodos parecidos a los suyos o a alguien que utilizara unos metodos totalmente opuestos?" de nuevo volvió a reposar la espalda sobre el asiento y subió los hombros en un claro y viejo gesto que indicaba *a mi no me preguntes* "Esta claro que yo no sé nada, ni he oído nada, sólo son conjeturas que quizá se vean influenciadas por hechos del pasado... o quiza no."
El General sonrió. Había aprendido a tomarse las cosas con calma mucho antes de estar a la cabeza del Proyecto. "Indudablemente, su pregunta se responde sola, Doctor. Precisamente por eso lo mandé llamar antes que llegaran sus compañeros." Tomó un poco de aire y entrelazó los dedos de las manos. "No me cierran los números: cinco personas en la Montaña Cheyenne y tan sólo una en Guam, cuando es el destino de Guam el que está en juego..." frunció los labios y meneó la cabeza en clara señal de desaprobación en cuanto al criterio con el que se estaba manejando todo el asunto.
"Así que, yendo al grano, las cabezas del Proyecto queremos tenerlo a usted también en Guam. Si se ponen de acuerdo con el Dr. Holmes, elaborarán un solo informe. Si no, cada uno puede elaborar el propio. Si bien no espero milagros, me gustaría, como mínimo, equilibrar la balanza." Rió por lo bajo. "Nuestro servicio de traslado es incomparable, como bien podrá imaginarse..."
James sonrió "Estoy seguro que su servició de traslado es el más rápido y eficiente General. Y entonces cuando dice que sale el autobús." James aún amplió más su sonrisa. "Será un terrible dolor de cabeza trabajar codo a codo junto al Dr.Holmes, no lo pongo en duda, pero será un placer ayudarle en todo lo posible General."
"Le estaremos muy agradecidos por la molestia, Doctor. En cuanto a su salida," hizo un amplio ademán para separar sus manos y observar la hora del de su muñeca, ignorando el reloj de pared perfectamente a la vista de Lebau, "lo espero a las 5 pm. Con la diferencia horaria, llegará justo a tiempo para desayunar."
James se levantó para estrechar la mano del General y despedirse. "Perfecto, no hay nada como un buen desayuno militar para empezar el día."