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"En otro lugar"
Ana Reyes
Dra. Ana Reyes, Egiptologa (Ana)


Se encontraba en la ladera de la montaña, hacía sol y se estaba de maravilla, Ana estaba tumbada en la hierba meditando, intentando relajar su mente, entonces oyó un ruido a sus espaldas, se giró y vió al marine que solía estar en el pasillo de la base, el pasillo que estaba al lado de su despacho. El marine se le acercó.

-¿Doctora? tenemos que irnos, se acercan - Le dijo en tono apresurado.

-¿quien se acerca?- Ana miró detras de la espalda del marine pero no veía a nadie, había un bosquecillo de árboles un poco más allá.

- los goaulds, miles, doctora, estan escondidos en el bosque . - Le contestó el marine.

Ana pensó que el hombre estaba loco, tantas horas de rutinaria espera en ese pasillo le habrían afectado. Miraba al bosque y no veía aparecer a nadie.

- Mire, mejor será ir a la base, seguramente ha tenido algun tipo de alucinación, allí podrán ayudarle - Le dijo, y le indicó el camino para bajar de la ladera de la montaña.

- No, Doctora, no lo entiende, no estamos en la Tierra, estamos en otro planeta, y está lleno de goaulds.

Ana sintió un estremecimiento en la espalda, eso no podía estar ocurriendo, no podía ser, ella no recordaba haber cruzado el stargate, ni estar en otro planeta, estaba en la montaña cercana a su casa. Miró alrededor, y entonces vió a 100 metros de ella el stargate, era hermoso, con el aparato de llamada a su lado. Se sentía confusa.

- Salgamos de aquí. - dijo y echó a andar.

Se dirigieron apresurados al stargate y marcaron las coordenadas. Cuando se activó cruzaron al otro lado, antes de cruzar Ana echó un ultimo vistazo atras, pero seguía sin ver a nadie, goauld o no goauld.

Llegaron a una gran ciudad, el stargate se encontraba entre dos torres, Ana vió que en los pisos superiores de una de ellas había ocurrido un gran incendio, la gente gritaba. Apartó los ojos, miró al marine, que se había quedado a su lado.

- ¿Son los goaulds, estan en la tierra? - le preguntó el Marine a Ana.

- No, deje de obsesionarse con los goaulds, esto es algo normal que ha ocurrido ya, no esta ocurriendo ahora, ¿me comprende?, estamos en la tierra y todo es normal......- se detuvo cuando vió un avión acercarse y chocar contra la otra torre. el suelo retumbó bajo sus pies. Se abrió un agujero y empezó a caer.

- AHHHHHH - Ana no encontraba parada en la caida mientras solo oía su voz...

Entonces se despertó, estaba en el sofá de su apartamento, donde se había quedado dormida viendo las noticias. Un sudor frio inundaba su cuerpo, se metió una ducha, debía prepararse para dirigirse a la base. Debía ultimar los preparativos para la salida. El sueño que había tenido estaba todavía en su memoria, dejandole una sensación de vacio.


 
"Malas Noticias" - Parte II
Jonathan Holmes Catherine Ford
Dr. Jonathan Holmes, Asesor gubernamental (Jonathan)
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


Holmes se giró y la miró directamente a los ojos, sopesó cual sería la mejor manera de empezar a contarlo todo, y la final se decidió por ser todo lo directo posible.

"Oficialmente, me han enviado a evaluar el proyecto en Guam,...ya sabes actividades, misiones, personal, colaborar para un mejor desarrollo y para que se logren todos los objetivos...Extraoficialmente, se me ha pedido que emita un informe desfavorable para cerrar esta Stargate". Antes de que ella pudiera decir nada, continuó, "Y ahora espero que el dueño de la casa te dejara en la cocina algún fuerte sustitutivo líquido de la comida, tenga ganas de un trago en condiciones, así que si te sientas conmigo creo que te lo podré contar todo". Se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la cocina, su lesión parecía que se había empeñado en empezarle a doler todavía más.

Esperaba honestidad de él, sí. Brutal honestidad... también. Nada de las distintas facetas de Jonathan Holmes que había conocido, desde su primer encuentro en la UIC hasta el último en D.C. durante los últimos días del verano, no había sido más que honesto. Catherine lo siguió hacia la cocina, deseando servirle de apoyo para caminar, y partirle la cabeza con un florero. El jarrón hindú que debía valer más de lo que ella ganaba en un año seguramente estaba asegurado...

Furia sacó una cerveza de la nevera, se apoyó contra ella, y dio un largo trago de la botella antes de continuar. Sabía que lo que dijera desde ese momento cambiaría su relación, así que intentó medir sus palabras.

"No creo que descubramos nada nuevo diciendo en que estoy metido verdad"

Ella sonrió con tristeza, encaramándose sobre una de las banquetas del desayunador, dispuesta a escuchar lo que fuera necesario. "No puede ser mucho peor de lo que ya es, ¿o sí?" Lo miró fijamente, tratando de establecer si la respuesta sería un sí o un no antes que Jonathan comenzara a hablar, mientras él parecía estar más concentrado en la Corona que en devolver su mirada.

"Bueno", comentó Holmes "es algo más complicado que todo eso. Se me encargó crear un equipo que coordinara esfuerzos, que ayudara en los proyectos, evaluara posibilidades, de indicar nuevos caminos... una manera de ser más eficaces, a parte de ellos los conoces y bueno, la idea en si era...perfecta. Sabes que nunca he creído que fuera bueno, que este proyecto lo controlaran en exclusiva los militares, y que tampoco los políticos lo dirigieran a su gusto, por eso éramos el engranaje que a todos les venía bien. Conseguimos demostrar que era una idiotez el cerrar el portal, se unieron proyectos que se encaminaban en la misma dirección, con lo que los presupuestos se hacían más pequeños, y el trabajo daba frutos antes...luego paso todo esto, y cierto grupo esta presionando para tomar el control total, así que ambas partes parece que han llegado a un punto de acuerdo, y es el ceder el cerrar el portal de Guam, a cambio de que no cambien nada en la otra puerta."

Antes de seguir volvió a mirarla Concéntrese Doctor, si se pierde en su rostro no podrá continuar hablando "Así que aquí estoy, tengo dos días antes que el primer grupo parta en una misión,...los acompañaré para hacer una supervisión de campo, pero si todo va como quieren, creo que será la última misión por mucho tiempo que salga desde Guam"

Llegado este punto, Catherine comenzó a reír, y con ganas. Seguro que no se trataba de una broma pesada, sin embargo no podría haber salido mejor si la hubieran planeado. "¿Y quién está a cargo de esa salida, Jon? ¿No te dijeron?" No esperó respuesta. Se puso de pie nuevamente, para con la risa olvidada y un dejo de frustración. "No seré yo, ¿verdad?"

Holmes, apuro la cerveza, "Si, estarás al mando, aunque otra cosa me ha traído hasta aquí... y es el ofrecerte un puesto en mi equipo"

Catherine negó con la cabeza, mientras se paseaba de un lado a otro, siguiendo un costado de la isla de la cocina. "¿Querés evitarme el estigma de ser recordada como la última que llevó a un equipo por el Stargate de Guam? Porque no va a faltarme trabajo..." continuó paseándose, "si se cerrara el comando, el Departamento de Defensa mataría con tal de tenerme de regreso. Pero eso no va a suceder, porque..." se detuvo frente a él, y lo miró fijamente, "este comando no tiene por qué ser cerrado."

La tensión ya había rebasado todo lo que él esperaba, pero sabía que lo que dijera ahora añadiría mas leña "Eso lo sé Cat...lo que tengo que evaluar es que nos dará de ventaja tener abierto este portal, que el tenerlo cerrado, y lo tengo que hacer en todos los aspectos, desde el operativo, al económico y al político, pero no te ofrezco este puesto por eso. Lo que quiero, es... que no te arriesgues"

La Capitán bajó la cabeza, sintiéndose dolida, confundida y otro montón de cosas más. Se arrepentía de haber estado a punto de desatar su ira contra él, cuando debería agradecerle que, primero, hubiera pensado en ella. Con la excusa de retomar su paseo por la cocina, se aseguró de darle la espalda. No sabía qué hacer, mucho menos qué decirle... sin embargo tenía una única respuesta, que compartió en voz baja. "No puedo dejar de hacerlo, simplemente para dejar que lo haga otro."

Holmes, dejó la botella sobre la mesa, se acercó a ella, apoyando suavemente una mano sobre su espalda, el impulso justo que ella necesitaba para girar hacia él y encontrarse entre sus brazos. Catherine apoyó la cabeza sobre sus hombros, y cerró los ojos con fuerza, deseando que nada fuera verdad. Nada, excepto ese instante.

"Bueno, creo que será mejor que vaya a la base, a esta hora el mando ya debe de saber la buena nueva, y creo que tendré que presentarles mis respetos" Finalmente, Jonathan puso fin al interludio, cogió su chaqueta y de uno de sus bolsillos sacó una pequeña caja. "sabía que no aceptarías, así que espero que esto te proteja por mi, ha estado desde hace mucho tiempo en la familia, y siempre ha cumplido su misión". Se fijó en una foto pegada con imanes en la nevera. Tres niños posaban en la playa. "Si, cada vez estoy más seguro que los tuyos no estarían tan quietos, tu espíritu no acepta que le imponga nada ,...no te preocupes por acompañarme, sé donde esta la salida, además tienes que prepararte para ir a la base"

Salió de la casa mientras el sol empezaba a salir , se puso sus gafas de sol y entró en el coche, respiró muy fuerte antes de arrancar y mientras lo hacía miró hacia la casa Si quería impresionarla,...creo que lo he conseguido- . Puso la radio y la música le ayudo a recitar a Tennyson "Luchar, buscar, encontrar, y nunca rendirse"

Catherine, aún en la cocina, simplemente escuchó cuando se cerró la puerta y el sonido del jeep al encenderse. Con la caja entre sus manos, caminó en la dirección contraria que había tomado Jonathan, hacia la terraza. A pesar de que los primeros rayos del sol ya habían ahuyentado a la oscuridad, no podía sino sentir frío.


 
"Malas Noticias" - Parte I
Jonathan Holmes Catherine Ford
Dr. Jonathan Holmes, Asesor gubernamental (Jonathan)
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


Otra vez se había quedado dormido con los ojos abiertos, un viejo sistema que aprendió en los años de facultad, pero que ahora no hacía a propósito, sino por el cansancio acumulado. Habían sido unos días de largas y pesadas reuniones, de decisiones duras, algunas acertadas, ...y otras no tanto, que añadían un poco más de carga.

Cuando se llegó al consenso lo tenía claro, todo El Grupo menos el se trasladaría a Cheyenne y él viajaría a Guam. Mientras recordaba la conversación no dejaba de sonreír, no por el haber engañado a sus superiores, sino por que no podía engañar a su equipo... "Señor creo que es una idea excelente la de analizar sobre el terreno la operatividad" le comentaba después Martha imitando el acento escocés que él mismo ponía cuando quería enfadar más a alguien "y para cubrir más campo en menos tiempo los miembros del equipo viajarán a Cheyenne, y yo me encargaré de Guam, no se preocupe están preparados para este trabajo" su rubia compañera lo miró sin dejar de reír "...de verdad creías que podías engañarnos? Todos vimos tu cara cuando se dio esta oportunidad, quieres actuar de lobo solitario una temporada jefe,...o hay algo más...?"-

Se encontraban sentados en unas de las mesas del Blues Bar, ya se había constituido como * el bar * del equipo, donde todos podían desconectar un poco de su trabajo, y conocer a quienes estaban a su lado en el despacho. Holmes la miró a los ojos, sabía que Martha le hablaba con esa intimidad porque el resto de los miembros estaban enfrascados en una competición de dardos, y como siempre Alberth estaba ganando. "Me conoces, sabes que el estar tras una mesa y entre reuniones, me agobia, a veces tengo que desconectar" "A tal cargo tal honor jefe,...pero no me has contestado...del todo"-

Los altavoces del avión le sacaron de su sueño, y como siempre tardó más en esperar su equipaje que en pasar por la aduana, y alquilar un coche, no había querido avisar de su llegada, necesitaba un par de días sin informes, datos, y especulaciones.

Empezó a conducir hasta Talofofo, mientras las luces del vehículo sobre el asfalto le traían a al cabeza otros recuerdos, no tan agradables, después de 45 minutos se detuvo frente a una casa grande, y apagó la radio. Mientras miraba hacia la puerta empezó a crear varios saludos en su cabeza Eres un idiota ...¿no te callas ante presidentes y ahora no sabes que decir?-. Vio como se encendía una luz en la planta baja. Salió del coche, y llamó a la puerta. Tardaron menos de 5 segundos en abrir. Cuando la vio sus labios formaron una sonrisa.

"Hola Cat,...no te lo vas a creer, pero empecé a conducir,...y acabé ante tu puerta"

Hecho extraño, la figura frente a ella se veía borrosa. Las luces que habían iluminado las estancias, aún oscuras, le habían llamado la atención, junto con el sonido del coche que se estacionaba en el frente de la casa. Aún medio dormida y apenas vestida, Catherine se había dirigido escaleras abajo. No se le ocurría quién podría estar llegando a su puerta a esas horas perdidas de la mano de Dios; tampoco descartaba que se tratara de alguien que buscara a los dueños en un momento inconveniente. Hacía tres meses que el Teniente Coronel Shields y su familia, a quienes había conocido años antes, se habían reubicado en el continente, desocupando una propiedad de la que no querían desprenderse aún. Allí había entrado ella para cuidarla aunque, en ocasiones, los cinco dormitorios le parecieran demasiado. De todos modos, difícilmente encontrara un departamento de un ambiente a un precio tan bajo como aquella casa. Como en todos lados, (re)encontrarse con las personas indicadas en el momento oportuno no podía ser más que una ventaja.

Reconocía la voz, claro, y tras parpadear repetidamente esperó haber ahuyentado los últimos rastros del sueño, aunque no estaba convencida de ello. Sonrió, obviamente tomada por sorpresa, e indiscutiblemente deleitada ante la aparición. No creía lo que veía, pero estaba dispuesta a hacerlo. "¿Ya inauguraron el puente sobre el Pacífico? Viéndote, y a esta hora, soy capaz de creer que sí." Hacía apenas pocos días que se habían retomado los vuelos internacionales, pero seguramente no cualquiera podría viajar tan pronto. Abrió la puerta de par, el mero gesto una invitación inequívoca a que dejara atrás la cerrada oscuridad que antecedía el amanecer.

Holmes, la pasó dentro de la casa, cojeaba ligeramente, mientras miraba alrededor, lo espacioso de la habitación He dormido en sitios más pequeños,..es más, casi todos los sitios donde he dormido caben en esta casa -.

"No tengo nada que hacer hasta dentro de un par de días, así que he venido a salvarte de la inanición, por que no creo que con botellines de agua, puedas subsistir. Te propongo un gran desayuno de trabajo en el que nos pongamos al día y nos contemos nuestras aventuras, ...bueno las que no estén clasificadas para adultos"

Y después ampliando su sonrisa añadió "Claro que puedes haber cambiado y tener la nevera llena para los pequeños Jack, Jim y Cat, y tu maridito contable,..porque esta casa perece sacada de una serie de televisión"

Catherine rió ante la idea. Pero sí, aquélla parecía una casa sacada de alguna típica comedia de situaciones de familia numerosa. Habiendo notado la leve cojera, pero más porque quería que otra cosa, tomó a Jonathan del brazo y lo guió a través del hall principal hacia la estancia. Sobre los muebles, intactas, se encontraban las fotografías de los Shields, y la Capitán finalizó su recorrido frente a una en particular. "Tom, Dick, y Harry, para ser más precisos," le contestó, señalando una fotografía de los tres jóvenes y sus padres, tomada seguramente durante la última navidad que pasaran en Guam. "Me salieron bonitos, ¿no te parece?"

"Tus niños serían más guapos,...y lo más seguro es que más inquietos de lo que parecen estos, no creo que se hubieran dejado sacar una foto"

Ella sonrió en respuesta, negando con la cabeza ante la ocurrencia y, por algún motivo, apenas incómoda. Decidió cambiar de tema. "En cuanto a la heladera..." se encogió de hombros, recordando su departamento en D.C., donde las posibilidades se reducían a medio limón y agua mineral, hecho que Holmes no había olvidado. "Se puede elegir. ¿Desayuno americano, o continental?" Finalizó la pregunta, mientras el aire vibraba con el sonido del carillón de la pequeña reproducción del Big Ben a sus espaldas, anunciando que en quince minutos serían las seis. "Desde la terraza se puede ver la salida del sol... y puedo dedicarte una hora y media completa, tengo entrenamiento en la base a las ocho."

"Cualquiera de los dos Cat,..." respondió Holmes, "pero sólo con la condición de que me dejes prepararlo a mi, todavía recuerdo la experiencia de tu cocina". La miró a los ojos, y continuó, "Y si quieres podemos ir juntos a la base, quería verte" la verdad es que tenía ganas de verte "...para decirte un par de cosas directamente, antes de que los comentarios empezarán a recorrer los pasillos"

Al escuchar las últimas palabras de Jonathan, la respuesta preparada, no se puede hacer mucho con sólo limones, se desvaneció junto con su sonrisa. Apretó sus labios con fuerza durante un segundo mientras observaba fijamente un extremo alejado de la alfombra: estaba viviendo un mal presentimiento. Pasados un par de segundos asintió con la cabeza, mientras su cuerpo le recordaba que debía respirar.

"La cocina está a doscientos metros para allá," señaló, incapaz de no hacer la broma, aunque no necesariamente disfrutando hacerla como lo hubiera hecho apenas segundos antes, "y es toda tuya. Con una condición." Se giró para mirarlo a los ojos, aunque amenazaran con distraerla. "Primero las malas noticias."


 
"Como la primera vez"
Ana Reyes Dara Santer Catherine Ford
Dra. Ana Reyes, Egiptóloga (Ana)
Dra. Dara Santer, Asirióloga (Marta)
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


Con la puerta del despacho de la Coronel Riker bien a sus espaldas, Catherine detuvo bruscamente el paso vivo y animado con el que su superior la viera salir. Un poco, para esperar a Ana. La expresión de serena satisfacción se disolvió, mientras el ceño de la Capitán se fruncía con delicadeza, aunque casi con esfuerzo, producto de la falta de constumbre. Inconscientemente, se llevó una mano hacia la nuca e intentó enroscar un mechón de su cabello con los dedos, notando que alcanzaba a dar dos vueltas justas antes de escaparse. Conscientemente, sopesó los pros y contras de pasar por la peluquería.

Ana salió detras, con cara alegre y gesto pensativo, caminando despacio.

Apenas Ana se detuvo a su lado, Catherine no pudo resistir asegurarse que había oído correctamente. "¿Realmente me dijo que adicionara miembros al equipo de acuerdo a mi mejor criterio?" Preguntó, poniendo el énfasis en la misma área de la oración en la que creía haberlo escuchado.

-"Exactamente, eso ha dicho"- contestó Ana y sonrió. -"Tiene trabajo por delante, Catherine, ¿cuando empiezo a preparar mis cosas?"

"Desde ahora mismo, pero primero tenemos que avisar a..." se interrumpió, al observar a la misma persona a quien quería poner al tanto de la situación. Se sonrió al verla, comprobando, por su expresión, que algunos rumores viajaban más rápido que las malas noticias.

Dara divisó a sus compañeras desde el extremo opuesto del pasillo. Entornó los ojos al verlas junto a la puerta del despacho de Riker. Su intención era hablar con la Coronel, saltándose, como siempre, la cadena de mando que ella creía que no le vinculaba, para que le confirmara esos rumores que había oído; aunque bien podría decir en su descargo que había intentado hablar con Ford, pero no la había localizado.

Así que se le habían adelantado. Dara conocía lo suficiente a sus compañeras (a Ana especialmente) como para saber que "algo" (qué o cómo no podría decirlo) estaba pasando. Así que apuró el paso para encontrarse a medio camino con ambas.

-"¿Y bien?"- fue su escueta pregunta.

-"Genial"- le contestó Ana apresurada - "Podemos ir preparándonos para salir..."

"Shhhhh", pidió silencio Catherine, mientras les indicaba a ambas la puerta de su oficina, apenas cruzando el vano de acceso secundario a la Sala de Control. Una vez dentro las tres, cerró la puerta, y se apoyó de espaldas a ella. Sabía que sonreía como niño con juguete nuevo, aunque apenas dos semanas atrás una excursión como aquélla apenas si habría tenido efecto en su ánimo.

"Nos vamos, Dara, aunque en 72 horas. Tampoco es algo del otro mundo... aunque, claro, *es* otro mundo..." hizo una pausa, al sentirse, más que escucharse, ir por las ramas. "Chicas, no me molesta que se sepa que salimos, pero según nos dijo la Coronel, algunos jefes de equipo fueron temporalmente reasignados por pedido propio... gente que quiere colaborar en la planificación de la operación que se viene en el medio oriente."

Intercambiaron miradas; todas entendían lo mismo. Catherine continuó. "Eso significa que hay gente sin jefe de agrupación y no dudo que eso haya demorado la decisión del Comando de retomar la actividad." Estaba especulando, y lo sabía, pero cuando alguien le pedía que utilizara su mejor criterio, solía sospechar.

Ana asintió con la cabeza. Ya había oido rumores al respecto, y se había despedido de algunos militares a los que conocía.

"Bien. Entonces la dejamos trabajar, Catherine, ¿la podemos ayudar en algo?"

La Capitán asintió, pensativa. "Supongo que sí... Organicen el equipo que van a llevar, ténganlo listo con tiempo." Eso era, al fin y al cabo, lo básico, ni hacía falta decirlo. Sin embargo, tenía que tomar una decisión, y lo hizo mientras pronunciaba esas palabras. "Y si quieren invitar a alguien, por necesidad o porque le haga falta tomar aire, me avisan primero para preparar la papelería, si hace falta."

Les sonrió.

"Creo que van a ser los tres días más largos de mi vida: nunca antes quise cruzar el Stargate con tantas ganas. Ni siquiera la primera."


 
"La ruta de escape"
Catherine Ford Ana Reyes
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)
Dra. Ana Reyes, Egiptóloga (Ana)


Ana se encontraba en el gimnasio de la base, en la maquina de correr, intentaba pensar solo en seguir el ritmo de la máquina, vaciar sus pensamientos, se puso a contar los pasos...."uno, dos, tres , cuatro...." al llegar a ciento cincuenta su mente se distrajo al escuchar unas voces, eran un teniente y un sargento que se ejercitaban cerca de ella, que hablaban entre sí.

-...ya van a mandar una UAV........- oyó Ana que decía el teniente.

-...se retomaran las misiones en breve...- dijo claramente el sargento, Ana lamentó no poder escuchar más, el ruido de la maquina y que hablaban suave hacía que solo le llegaran fragmentos de la conversación, se sintió bastante cotilla, pero la verdad es que esa conversación la había hecho "despertar".

Paró la máquina, y salió del gimnasio como alma que lleva el diablo, fue a su habitación y se dio una ducha rápida, se vistió rápidamente y se dirigió hacia el despacho de la capitán Ford. Se detuvo y esperó dos segundos antes de llamar a la puerta.

Catherine escuchó los golpes mientras se encontraba de pie, contra la pared, observando no tan distraídamente la colección de imágenes que había coleccionado con Dickinson en la sala de control. Hacía rato que miraba la pausada sucesión de fotografías, sin saber bien qué buscaba, pero convencida que tenía una razón valedera para hacerlo. Descruzó los brazos y se enderezó, abandonando el frío apoyo del muro contra sus espaldas antes de contestar con un simple "Adelante."

Ana abrió la puerta, dijo un rápido -hola- a la capitán y la miró fijamente. - me imagino que estará muy ocupada... solo es un momento....ehhh- Ana tuvo un momento de apuro, no le iba a contar lo que había oído en el gimnasio, al final respiró hondo y lanzó la pregunta directa. - ¿Vamos a salir pronto a alguna misión?-

La Capitán parpadeó. - ¿Quiénes? ¿Nosotros?- dijo mirando hacia Ana.

- Esto.... - Ana se sentía fustrada, pensaba que la capitán Ford, al ser un rango militar, estaría informada, incluso más que un sargento y un teniente, al final confesó - ... oí por casualidad ....- se detuvo a pensar como exponerlo - ...que en breve se retomarían los viajes por el stargate.- terminó.

-No tenía idea...- Ford se lamentó por decir aquellas palabras en voz alta. Si había novedades en ese respecto, ¿no debía ella ser una de las primeras en saberlo? Aunque bien podría tratarse de un rumor sin base sólida, le tenía mucho respeto al viejo dicho si el río suena, es porque agua lleva... Decidió, con rapidez, que aún no había una decisión en concreto a ese respecto. Que, quizás, se trataba simplemente de una expresión de deseo que todos en la base podían compartir: volver a la actividad. No permitir que un puñado de terroristas, de la nacionalidad que fueran, los mantuvieran paralizados. Se acercó a su escritorio, y giró el monitor para mostrarle el contenido a Ana. Se le había acelerado el corazón ante la idea de salir. Salir fuera, lejos... de todo lo que los oprimía. Hacía días que deseaba escapar, y aunque era consciente que difícilmente sintiera distinto en otro planeta, no podía esperar a hacer la prueba. -Si fuera cierto, tendríamos dónde ir.- Dijo y miró a la doctora. -Nada espectacular, pero suficiente para ir a dar una vuelta.

- Confio que pronto sabremos algo... - dijo Ana - Hay muy poco movimiento últimamente... y creo que a todos nos vendría muy bien retomar las actividades.

Catherine asintió con la cabeza. -Si se está hablando al respecto, quizá no esté de más una visita a la Coronel...- se mordió el labio inferior con delicadeza mientras pensaba. -Para saber qué hay de cierto en todo esto...- sonrió. Y presionarla diplomáticamente para salir entre los primeros, qué tanto, finalizó en su cabeza. -Estaba justo a punto de tomar unos minutos libres... ¿vamos?

-Vamos.- Le contestó Ana.


 

Stargate: Alianza es un juego de rol por e-mail, basado en la serie de televisión Stargate SG-1.
Stargate, Stargate SG-1 y Stargate Atlantis son propiedad de MGM-UA Worldwide Television, Showtime,
Gekko Film Corp., Glassner/Wright Double Secret Productions y Stargate SG-I Prod. Ltd. Partnership.